Mientras en San José los discursos oficiales se deshacían en buenos deseos para la campaña contra la rubéola y el sarampión inaugurada ayer, en la parada de buses de Guápiles, Pococí, Brandon Hidalgo venció el miedo a la aguja y se vacunó.
Hidalgo era un objetivo de la operación, pues está en edad reproductiva (entre los 15 y 39 años) y por eso corre el riesgo de contraer esas enfermedades.
Brandon tiene 34 años, tres hijos y una esposa llamada Cinthia, y quiere protegerlos de la rubéola y el sarampión.
Por eso, este chofer de la ruta Guápiles-San José hizo a un lado ayer el miedo al pinchazo, y permitió que la enfermera Leila Dennis lo vacunara.
El país también quiere proteger a una numerosa familia de 1,7 millones de adultos, hombres y mujeres.
El propósito de la campaña que finalizará el 30 de mayo y costará $2 millones (¢648 millones) es erradicar el sarampión y la rubéola congénita y controlar este último mal.
De lograr el 95 por ciento de cobertura, el país marcará un hito en la salud pública en América Latina, comentó ayer en el acto oficial, Phillipe Lamy, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
A la calle
La inauguración tuvo la pompa que faltó en los puestos de salud, donde el trabajo tuvo atareados a todos.
La jornada se inauguró frente a la clínica Ricardo Moreno Cañas, en barrio Cuba, San José. Allí estuvieron el presidente, Miguel Ángel Rodríguez; la primera dama, Lorena Clare; Rodolfo Piza, presidente de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), y Rogelio Pardo, titular de Salud.
Tres horas antes de los discursos ya el trabajo había empezado para los servidores en Guápiles y unos 6.000 funcionarios de salud en todo el país.
La Nación visitó varios centros y pudo comprobar la organización y el efecto de la información previa, pues personas como el constructor José Picado y su esposa Rosa Ulloa ambos de 30 años aprovecharon una visita al hospital Tony Facio, de Limón, para vacunarse.
Todo el país está cubierto. En Jicaral, Cóbano y Paquera Puntarenas se visitarán fábricas y centros educativos para llegar a unas 80.000 personas.
En Cartago, las vacunas llegaron ayer hasta la cárcel, donde 300 reclusos la recibieron.
Colaboraron Pablo Guerén, Emilia Mora, y los corresponsales Jorge Esquivel, Lorena Shedden y Fernando Gutiérrez.