El País

Oda al bolígrafo

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Uno de los más grandes pequeños --valga la paradoja-- inventos de nuestra época ha sido el bolígrafo [en Costa Rica lo llamamos lapicero, desafiando así la lógica de su etimología latina (lapis /piedra/, por el grafito, mineral carbónico que constituye el alma del genuino lapicero)]. Me hubiera gustado conocer al genio que inventó este instrumento (su nombre forma parte de la interminable lista de los filántropos desconocidos) y me alegro mucho de no conocer al que acuñó la palabra bolígrafo, voquible execrable en cuya formación se juntó el sebo con la manteca: el castellano bola y el griego grápho.








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