Fue un fin de semana como no ocurría desde hace mucho tiempo.
En menos de 24 horas, los vuelcos y las colisiones de carros y hasta de motocicletas produjeron un total de ocho muertos y 16 heridos en diferentes partes del país.
El más grave de los percances se reportó a la 1:35 p. m. de ayer frente al aeropuerto internacional Daniel Oduber, en Llano Grande de Liberia.
Allí chocaron de frente el Ford Mustang placa 109620, modelo 1979, conducido por Mario Lara, contra un Toyota Corolla guiado por Mario Salazar Rojas. Murieron en el lugar este último y su acompañante Luis Fernando Alvarez Córdoba.
Una niñita de seis años, Priscila Álvarez Villalobos, hija de Luis Fernando Álvarez, fue trasladada al hospital Enrique Baltodano Briceño de Liberia, pero falleció pocos minutos después de su ingreso.
En ese centro médico también quedaron internados, a causa del accidente y en estado delicado, Mario Lara y Marta Villalobos, madre de la niña fallecida.
A la 1:15 p. m. en las cercanías del puente Rosales, en la carretera Bernardo Soto, un Honda Accord conducido por Juan Flores Morera colisionó con un pickup carga liviana matrícula 83990.
Marina Rodríguez Paniagua quedó prensada entre la carrocería, lo que obligó a que los socorristas se emplearan a fondo para sacarla con vida.
Choque de motos
El sábado a las 8 p. m. en San Isidro de Peñas Blancas, cantón de San Ramón, la motocicleta 77670 en la que viajaban Cristian Ávila Obregón, de 22 años de edad, y Andy Araya Rosales, de 18 años, chocó de frente contra otra motocicleta, placa 06632, propiedad del Ministerio de Seguridad Pública, conducida por el policía Renato Chacón Rodríguez.
Como consecuencia, Ávila Obregón falleció en el lugar mientras que Araya Rosales murió cuando era trasladado al hospital de Ciudad Quesada. Ambos eran vecinos de La Tigra de San Carlos.
Mientras tanto, el policía, de 36 años de edad, sufrió un trauma cráneo encefálico y escoriaciones.
El accidente ocurrió 150 metros al norte del templo católico del lugar, en donde la carretera está asfaltada.
Ayer, a las 8 a. m., un nuevo percance con otra motocicleta se produjo en esa comunidad, en las inmediaciones de la ciudadela El INVU. Se trata del mismo pueblo en el que un día antes se produjo el choque fatal de motos.
Esta vez la motocicleta placa 81739, con tres personas, se salió de la carretera y volcó; quedaron seriamente heridos sus tres ocupantes.
Se trata de Delio Ballestero Fernández e Isidro Espinoza Oriola, ambos de 26 años, y José Alvarado de 24 años.
Contra árbol
A las 11:30 p. m. del sábado colisionó el Nissan Patfhinder matrícula 233051 contra un árbol, un kilómetro antes de la entrada a Bagaces, en la carretera Interamericana Norte. Ahí se produjo la muerte de José Luis Solano Sandoval y Vitardo Alvarado Salazar.
Rónald Alvarado Salazar, Alfonso Zamora Alvarado y Sidencia Alamir Sandoval quienes acompañaban a los fallecidos fueron trasladados en unidades de la Cruz Roja en estado delicado al hospital de Liberia.
A las 11:30 a. m. del domingo, en Buenos Aires de Pocosol, el pickup placa 112337 conducido por Javier Alpízar Castro, de 43 años, por causas no determinadas, dio varias vueltas para finalmente quedar volcado.
En el vehículo viajaban nueve personas, siete de ellas en el cajón, quienes se dirigían a las a ver un partido de futbol en San Diego de Cutris.
En el sitio murió Javier Alpízar Chaves de 35 años, agricultor.
Al hospital de San Carlos fueron trasladados Jorge Vega Calderón, de 25 años, con trauma cráneo encefálico, Juan Carlos Oporta Requenes, de 26 años, con trauma craneal, José Vega Calderón, de 22 años, Jesús Alpízar Alvarez, de 29 años, con trauma frontal y los gemelos David y Rudy Alpízar Alvarado, de siete años, así como su hermano Daniel Alpízar Alvarado, de cinco años.
Casi a la misma hora, el pickup Nissan placa 140515 conducido por Oscar Alberto Marín Artavia, por una aparente falla en las rótulas, volcó en San Rafael Escazú, 300 metros al este del peaje sobre la carretera Próspero Fernández.
Resultaron heridos el conductor, su esposa identificada como Rocío y su hijo, Bryan, de cinco años.
Colaboró Carlos Hernández, corresponsal de La Nación.