
La obsesión amorosa de un hombre de 54 años por la niña Miurel Camacho Cantillano –de 11– lo habría llevado ayer a acabar con la menor al asestarle una puñalada en el cuello.
El hecho ocurrió poco después de las 7 a. m. en La Cruz de El Carmen, Goicoechea.
Al parecer inducido por los celos, el sujeto, de apellido Hernández y conocido como Changa, se molestó por la amistad que la menor entabló con un niño de 13 años.
Aunque Hernández intentó quitarse la vida tras el homicidio, la dosis de veneno ingerida no fue suficiente.
El sospechoso visitaba con frecuencia a la familia. Vive en un destartalado rancho, a escasos 75 metros de la casa de la familia Camacho. Desde hace un año acostumbraba darle regalos a la pequeña.
“A Miurel le llevaba cosas caras, como un Nintendo, una bicicleta y ropa. También le daba plata. Una vez le dio ¢3.000 para que fuera a un turno”, relató Karol Segura, una familiar.
El viernes pasado le llevó unas tenis y un jeans, prendas que la escolar devolvió poco después, luego de una pelea callejera que Changa protagonizó con un niño.
Rival menor
La tarde del viernes, Miurel Camacho se encontró con un niño conocido. Se saludaron con un beso en la mejilla. Al parecer, eso disgustó a Hernández.
A grandes pasos bajó la cuesta y se avalanzó sobre el menor, a quien tomó por el cuello. Dos vecinos intervinieron y separaron a Changa.
De ese incidente no hubo reporte a la Fuerza Pública, indicó ayer la oficial Cecilia Canales.
El domingo, Hernández comenzó a fraguar un plan de venganza. Por eso pidió a su vecino, Víctor Manuel Segura, que le consiguiera un veneno.
“No me dijo de qué tipo; solo dijo que quería comprar algún químico. Después me contó que se iba a envenenar. Yo le advertí a los papás (de Miurel) que ese hombre estaba obsesionado”, indicó.
Amigas de la niña recuerdan que en los últimos días la pequeña evitaba a Changa , quien se ganaba la vida como jardinero o peón de construcción.
El director regional de la Fuerza Pública de San José, Luis Hernández, comentó que los padres sabían que el sospechoso pretendía a la escolar.
Crimen mañanero
Como otras tantas veces, el presunto homicida se presentó ayer a la casa de la familia Camacho antes de las 7 a. m.
Verónica Cantillano, la madre de la menor, estaba a esa hora en una cita médica. El padre, Manuel Camacho, se dirigía a una construcción.
De tal forma, solo José, el hermano menor (tiene 7 años) estaba en la casa con Miurel.
Hernández lo envió a comprar pan. En ese momento habría atacado a la niña con un cuchillo de cocina.
La agresión ocurrió en la única habitación de la casa; aún así, la menor logró caminar hasta la cocina, donde se desplomó.
Changa huyó hacia la montaña. Kattia Calderón, una vecina, escuchó a la menor gemir.
“La chiquita se quejaba; pensé que se sentía mal. Cuando entré, la encontré en el piso y vi que se ahogaba”, explicó.
Miurel falleció minutos después.
Durante tres horas, el sospechoso permaneció en fuga hasta que la Policía lo detuvo a las 10 a. m. cerca del templo católico de El Carmen de Goicoechea.