El cierre parcial y momentáneo del relleno sanitario de Río Azul de La Unión, como arma de presión para que el Gobierno atienda pedidos de más titulación de tierras y conceda bonos de vivienda, fue la medida que utilizó ayer un grupo de vecinos de Tirrases de Curridabat.
A las 7 a. m., alrededor de 100 personas, en su mayoría mayores y niños descendieron de dos buses que se estacionaron frente a la entrada del vertedero. Portaban globos, banderas nacionales y sombrillas. Durante dos horas estuvieron sin hacer mayor movimiento. A las 8:45 a. m., cruzaron la calle para ingresar, pero policías montados y antimotines lo impidieron.
La acción no involucró a dirigentes y habitantes de otras comunidades circundantes al depósito de desechos sólidos.
Como los organizadores habían anunciado sus intenciones de impedir la entrada de camiones recolectores al relleno, por lo menos 200 efectivos de la Policía Montada, de las guardias Rural y Civil y de Operaciones Especiales aguardaban, desde las 2 a. m., a los manifestantes, dijo el coronel Bermúdez (no suministró su nombre).
Supuesto incumplimiento
Este despliegue policial no intimidó a los tirraseños. Fernando Angulo, líder comunal, declaró: "El gobierno no ha cumplido lo que prometió; por eso venimos a hacer presión. De aquí no nos movemos".
Sin embargo, Rogelio Pardo, ministro de Salud, respondió que no negociará mientras persistan actitudes de fuerza.
Sobre el cierre técnico de Río Azul, informó ayer -en conferencia de prensa- de que se hará dentro de tres años. Mientras, el relleno seguirá operando.
Río Azul presta servicio a 12 municipalidades del área metropolitana y La Unión desde 1973.
David Monge, coordinador general de Tirrases ante la comisión interinstitucional de gobierno que negocia el cierre, dijo que él y los vecinos no comparten la protesta.
Aunque los dirigentes de Tirrases pretendían obtener un compromiso por escrito de parte de las autoridades, a las 11:10 a. m. se retiraron del vertedero tras obtener la promesa verbal de que serán recibidos -el lunes entrante- por el Ministro de Salud.
Angulo advirtió que de no lograr satisfacción a sus peticiones, los tirraseños analizarán la posibilidad de hacer otro bloqueo.
No es la primera vez que los poblados aledaños al relleno sanitario presionan por el cierre de esta instalación o negocian nuevos plazos a cambio de concesiones del gobierno.
Colaboró Angela Avalos, de La Nación.