Un rugido para siempre, una imagen disecada y un recuerdo imborrable. Káiser, el único tigre de Bengala que había en el país, el más chineado entre los animales del parque Simón Bolívar, que murió el pasado 22 de mayo, regresó al parque para mostrar que cuando hay cariño nunca se parte definitivamente.
En pleno proceso de taxidermia (arte de disecar los animales), el espléndido felino se muestra ahora desde un rincón de la sala de conferencias del Bolívar, donde especialistas en veterinaria y taxidermistas se encargan de completar el proceso de disecación, que estará listo en pocas semanas.
Allí, chicos y grandes vuelven a admirarse, solo que ahora expresan asombrados: "¡Mirá... es el tigre que se murió!", "¿qué le están haciendo?, ¿lo están disecando?"
La autopsia realizada a Káiser confirmó que el felino murió de cáncer renal, enfermedad que posiblemente haya desarrollado desde sus días en el circo.
Káiser fue abandonado en el país hace 12 años, por una compañía extranjera. Ahora, ni en su muerte, Káiser estará solo. A pesar de que sus rugidos ya no resonarán en el Bolívar, ni su paseo constante dentro de la jaula animará a los visitantes, Káiser volverá a reinar desde un sitio especial en el zoológico.