Parecen "niños de cristal", ya que se les debe tratar con extremo cuidado a la hora de bañarlos, vestirlos, alimentarlos e incluso de tocarlos.
Se trata de Katherine Cubillo, de ocho años; Luis David Díaz, de 16, y Diana Ojeda, de 12, quienes sufren de una enfermedad genética llamada epidermólisis bullosa distrófica, la cual afecta su piel y sus membranas mucosas.
Este mal hace que un simple roce se convierta en causa de ampollas y heridas dolorosas.
Empero, la situación de estos menores mejoró gracias a una operación que se les practicó dos meses atrás en Estados Unidos.
La cirugía se realizó el 12 de octubre en el hospital Jackson Memorial, en el estado de Florida.
Allí, los especialistas lograron reconstruir una mano a los niños, les hicieron varios injertos de piel y les mejoraron la condición de su esófago.
Otro semblante
En estos momentos, el optimismo se refleja en los rostros de Katherine, Luis David y Diana.
Sentado en una cama del Hospital Nacional de Niños, Luis David debe realizar ejercicios de terapia para que su mano cicatrice mejor. Él ha aprendido a sobrevellar con esperanza la incomodidad que le genera el tratamiento.
"Al principio me dolía mucho tener que hacer los ejercicios y también cuando me quitaban las vendas, pero ahora que pasan los días ya no se siente tan mal", recordó este joven que pasa su tiempo libre escuchando cumbia y viendo televisión.
A su lado se encuentra su madre Elizabeth Cerdas, la cual manifestó que los cambios físicos y emocionales de su hijo resultan extraordinarios.
Una operación exitosa
Debido a su enfermedad, las manos de estos tres menores se encontraban "fundidas". Esto quiere decir que sus dedos no podían desarrollarse por completo y, entonces, se deformaban y se pegaban entre sí.
Con la intervención quirúrgica esto cambió. En este momento, Diana y Luis David tienen una mano reconstruida donde se nota la separación de sus dedos, mientras que la pequeña Katherine logró que se le operaran ambas manos.
No obstante que las heridas tardarán cerca de seis meses en cicatrizar, desde ya se percibe la mejoría.
"Las cicatrices de los tres niños están sanando muy bien, en especial las heridas de la pequeña Katherine", explicó la doctora Eugenia Cuesta.
La operación también logró mejorar el estado del esófago de los niños. Esto les permite comer en forma normal y sin necesidad de utilizar pajillas.
"Ahora sí puedo comer pollo, pizza y hamburguesas, porque los doctores hicieron que mi garganta no se moleste cuando trago mi almuerzo", explicó Diana con una sonrisa en su cara.
A los niños también se les realizaron injertos de apligraft , una especie de piel humana compuesta por keratinocitos, que son células que tienen como propósito estimular la generación de piel.
Pero no solo estos tres pequeños sufren de epidermólisis bullosa en el país. La Fundación Marvin Barquero tiene registrados 35 casos. En estos momentos tres de los pacientes están delicados.