
Parecía que en sus brazos cargaba una muñeca, pero no. A sus 12 años, Kattia Trujillo Aguilar llevaba a su hija Jénifer Valeska. Ayer, a la 1:30 p.m., le dieron la salida en la Maternidad Carit, un día después de haber dado a luz.
Ahora, lejos de disfrutar las vacaciones con sus amiguitas, la jovencita nicaragüense tendrá que quedarse en casa cuidando a su bebé, fruto del abuso de un hombre a quien solo lo conocen con el nombre de Eduardo.
Casos como el de Kattia Trujillo no son nuevos en el país. Son el reflejo de un grave problema social en el que influyen la falta de información a la población adolescente y abusos que muchas veces se producen en el entorno hogareño.
Doña Clementina Aguilar Morales, madre de Kattia, relató a La Nación que el padre es un amigo de la mujer que le cuidaba a sus dos hijas --de 12 y 8 años-- cuando ella salía a trabajar como empleada doméstica.
Este sujeto, que le quitó a Kattia, a los 11 años, su inocencia, salió huyendo para Nicaragua cuando supo que la niña estaba embarazada. "Yo fui a buscarlo hasta mi país, desesperada, pero no lo encontré; pero yo se que él está allá", dijo, con los ojos llorosos, doña Clementina.
De poco sirvió poner la denuncia en la Alcaldía de Desamparados, pues con solo el nombre "es como hacer nada".
Aunque los primeros meses fueron muy difíciles, tanto la abuela como la nueva madre están felices. "Al principio todo fue duro, pero ya no. Lo que viene al mundo hay que ayudarlo a vivir", manifestó doña Clementina.
Por su parte, un poco más tímida, Kattia se limitó a decir: "Me siento feliz; yo creo que sí voy a poder con los estudios y la bebé." Producto de este conflicto, Kattia perdió tres materias en la escuela de Higuito de Desamparados, en donde cursa el quinto grado. Sin embargo, maestras del centro educativo van a ir hasta su casa a realizarle los exámenes en forma oral. Porque, como asegura doña Clementina, Kattia va a seguir estudiando.
Esta familia, integrada ahora por cuatro mujeres, necesita su ayuda. Con solo el salario de empleada doméstica de doña Clementina es difícil salir adelante. Si usted desea colaborar, la vivienda está ubicada en Higuito de Desamparados, calle Valverde, por el puente de los Morales, casa 108.
Datos para reflexionar
Especialistas afirman que la falta de información en la población adolescente incide en la cantidad de embarazos de madres solteras y adolescentes. Estas son algunas cifras:
El 18 por ciento del total de niños que nacieron en 1994 fueron hijos de madres adolescentes.
Una niña de 10 años, vecina de Orosi, en Paraíso de Cartago, tuvo a un bebé en octubre de 1993. Como presunto responsable de las violaciones figuraba su propio hermano.Fuente: Centro de Documentación de La Nación.
Un 0,6 por ciento --501 madres-- eran menores de 15 años.
Un 17,2 por ciento --13.834-- tenían entre 15 y 19 años.
Un 72 por ciento --10.328-- de los niños de madres adolescentes nacieron fuera del matrimonio.
Un 60 por ciento de los niños son prematuros y presentan bajo peso al nacer (menos de 2.500 gramos).
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (DGEC), 1994..
Niñas madres
El embarazo en adolescentes alcanzó, en 1994, el 18 por ciento del total de nacimientos. De ellas, el 0,6 por ciento eran menores de 15 años. Estos son algunos de los casos que salieron en la prensa desde 1993:
El 1º de agosto de este año, Karla Chavarría Padilla --de 14 años-- dio a luz a las trillizas Stefani Viviana, María Fernanda y Paula Stefani, tras siete meses de gestación. Antes de quedar embarazada, cursaba el sétimo año en el Liceo de Acosta.
En el cantón San Carlos, Alajuela, una menor de 10 años, de apellido Salazar, producto de una violación, dio a luz en noviembre de 1993 a una bebé.
En noviembre de 1993, dos menores de 10 y 12 años resultaron embarazadas en el cantón de San Carlos. La de 10 años falleció en agosto de 1994 debido a que su parto se complicó. La otra dio a luz, pero se desconocía la identidad del hombre que abusó de ella.