A Julia Aguilar, quien vive en el condominio Asturias, en Pavas, le incomoda el aparente peligro que representa un vecino suyo llamado Tobías Bolaños.
Accidentes aéreos en Costa Rica en los últimos tres años
Sin embargo, está consciente de que cuando ella llegó al sitio, su vecino ya tenía años allí, por lo que no le queda más que resignarse.
Pero Antonio Robles es menos tolerante y califica al aeropuerto como problemático y muy peligroso. él ≠quien tiene su casa en Lomas de Pavas≠ clama por que se lo quiten de su lado.
De este y oeste, del norte y del sur, Tobías Bolaños, un aeropuerto calificado como de categoría internacional, tiene miles de vecinos como Julia y Antonio, con quienes convive y a quienes inquieta cada vez que una aeronave aterriza o despega de su pista.
Sin embargo, los que lo vieron nacer allá por 1970, así como los que utilizan a diario su pista y las autoridades que tienen a cargo su administración, lo defienden a capa y espada.
Niegan rotundamente que esa terminal aérea sea insegura y que su ubicación o infraestructura tenga relación con los accidentes que han sucedido en sus inmediaciones. El último cobró cuatro vidas, una semana atrás. (Vea recuadro).
Incluso, el Instituto Nacional de Seguros (INS) cobra el mismo monto del seguro contra desastres aéreos a una casa vecina del aeródromo que a otra en cualquier otra parte del país. (Vea nota aparte).
Centro de inquietante temor, cada vez que un accidente estremece sectores circunvecinos, la polémica se centra sobre la conveniencia de que esa terminal aérea permanezca o no en ese lugar, rodeado actualmente de casas.
Así, mientras la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) lo considera apto, la Municipalidad de San José ya descartó su existencia en el último Plan Director Urbano.
Cifras en mano
Hernán Luna, administrador del aeropuerto, sale al paso de las dudas y señala que en 1999 se efectuaron allí 73.000 operaciones (despegues y aterrizajes) y únicamente se reportó un accidente y ocho incidentes dentro del perímetro de la terminal.
Con ello, sostiene Luna, los números reflejan que el aeródromo en sí no es inseguro y que fuera de su malla, los accidentes que han sucedido no responden a fallas del aeropuerto, más bien responden a errores humanos o desperfectos mecánicos.
Gonzalo Sierra, coordinador del área Técnica de la DGAC, destacó que el año pasado un técnico de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), inspeccionó el Tobías Bolaños y rindió un informe en el que avaló su funcionamiento.
El especialista recomendó mejoras en la infraestructura, como una tubería para hidrantes, construir un edificio para los bomberos, habilitar una pista de rodaje hacia el sur, remodelar el edificio principal, reparar las mallas del perímetro y mejorar la iluminación de la pista.
Así, el aeropuerto cuenta con el aval de la OACI para operar y no tiene ninguna objeción técnica en su funcionamiento. Ello significa que cumple con las especificaciones del Anexo 14 del Convenio sobre Aviación Civil Internacional, suscrito por Costa Rica desde el 7 de diciembre de 1944.
Según consulta efectuada a través de la red Internet, ese convenio establece las normas y métodos internacionales que regulan los procedimientos de la actividad aérea.
El Anexo 14, del cual La Nación tiene copia, expone las normas de diseño y operación de los aeródromos.
Establece, entre otros, los lineamientos por cumplir sobre las dimensiones de la pista, las condiciones del pavimento, la temperatura de referencia, las condiciones de las instalaciones, los sistemas de salvamento y extinción de incendios, las zonas libres de obstáculos, las áreas de seguridad y servicios de información aeronáutica.
Si una terminal no cumple con todas estas especificaciones, no podrá operar, y el Tobías Bolaños las cumple, por lo que, según la DGAC, nunca se ha pensado en cerrarlo o trasladarlo.
La Nación consultó también con varios pilotos que conocen la pista. León Víctor Corrales, ya retirado y con amplia experiencia en aeronáutica, consideró que los accidentes últimos se derivan de "deficiencias tremendas de pilotaje". Consideró que la cercanía del Tobías Bolaños con gran cantidad de casas no es exclusiva, pues la mayoría de aeropuertos en todo el mundo la sufren, y a su criterio eso no afecta.
Para Bernardo Solano, estudiante de aviación, en cuestión de tráfico y mantenimiento la terminal reúne condiciones de seguridad. Solo aseguró que el viento afecta en algunas épocas del año, pero que es una situación salvable.
Otros tres aviadores, contactados en la propia terminal y que pidieron reserva de su nombre, coincidieron en que la inseguridad se debe descartar. "Es muy seguro; el problema es que la ciudad crece y la gente quiere vivir cerca del aeropuerto, pero cuando ocurre un accidente se empiezan a quejar de él", sostuvo uno de ellos.
¿Quién llegó primero?
Así como Julia Aguilar dijo tener consciencia de que cuando llegó a vivir al condominio Asturias, ubicado en el costado noreste del Tobías Bolaños, este ya operaba en el lugar, Roberto Leitón, director de Infraestructura de Aviación Civil, recuerda cómo a finales de la década de los 60 se buscó un sitio alejado de la capital para trasladar las operaciones del aeropuerto La Sabana.
"El aeropuerto llegó primero que las casas. Lo que pasa es que siempre ese es un foco de desarrollo comercial y residencial, por lo que se fue llenando de casas alrededor", dijo Leitón.
El funcionario afirmó que los permisos de construcción en las inmediaciones de la terminal los otorga la Municipalidad de San José y que la DGAC únicamente debía de vigilar las regulaciones de altura de las edificaciones.
Por ahora anunció el acatamiento de las recomendaciones de la OACI en cuanto a mejoras, para lo cual se incorporó una partida de ¢328 millones en el presupuesto extraordinario de la República.
¿Traslado?
Y es que, mientras Aviación Civil defiende la permanencia del aeródromo en el sitio y responsabiliza al municipio capitalino por el otorgamiento de permisos de construcción en la zona, Johnny Araya, alcalde josefino, detalló que el ayuntamiento más bien apuesta por el traslado.
"La Municipalidad tiene un plan regulador que ha atendido las limitaciones que Aviación Civil ha puesto y creo que desde hace muchos años se viene señalando el peligro de estar tan cercano a un área residencial, de manera que lo obvio es que no se puede desplazar el área residencial. Es más fácil trasladar el aeropuerto", manifestó Araya.
El Plan Regulador Urbano de San José prevé que en las 70 hectáreas de terreno que tiene el Tobías Bolaños se pueda edificar una ciudadela multifuncional, que incluiría viviendas, comercio y centro de ferias y congresos, según explicó Vladimir Klotchkov, director de Urbanismo del municipio capitalino.
El experto sentenció que la DGAC nunca ha puesto normas claras sobre restricciones de construcción en la zona de Pavas.
Aclaró que el desarrollo que se dio al este del aeródromo contó con el visto bueno de un representante del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), miembro de la comisión interinstitucional de urbanismo que aprobó los planos de esas ciudadelas.
En cuanto al sector oeste y noroeste, donde se ubican conglomerados de interés social y precarios como La Carpio, dijo que el municipio no tuvo injerencia en los permisos.
Además, explicó que un reciente decreto de desregulación que permite a esa dependencia otorgar permisos para construcciones de hasta 300 metros cuadrados no contempla siquiera el visado de Aviación Civil.
Ante ellos, otros vecinos de la zona, como Ana González y Carlos Guevara, seguirán conviviendo con el temor y la inquietud que les produce su vecino, pues, como señaló ayer Guevara, "aquí es como una lotería: todas las casas están en peligro y en cualquiera puede pasar lo mismo que ocurrió la semana pasada".
Seguros cubren todos los daños