Uno de los tres cuerpos hallados el 19 de junio en el cerro Zurquí por un grupo de caminantes corresponde -de acuerdo con las investigaciones policiales- al nicaragüense Juan José Urbina Urbina, con más de 25 años de residir aquí y quien desapareció a finales de marzo.
La identificación del extranjero fue ratificada por el Ministerio Público por medio del departamento de Información y Relaciones Públicas del Poder Judicial.
Tras un rastreo realizado por La Nación, se logró determinar que Urbina es dueño de una finca ganadera en Nicaragua, la cual heredó hace algún tiempo.
La última vez que se le vio con vida fue tras un choque que sufrió contra otro vehículo en avenida 2, en San José. A partir de ese momento, nadie volvió a tener conocimiento sobre su paradero.
Incluso, sus familiares y conocidos trataron de localizarlo por medio de su teléfono celular; sin embargo, nunca lo contestó.
El vehículo del extranjero, al parecer un Four Runner, apareció días después en el plantel de la Policía de Tránsito, pues una grúa lo llevó allí porque nadie lo reclamó luego del accidente.
Las pesquisas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) determinaron que aproximadamente a la 1 a. m. Urbina Urbina -de unos 40 años- estuvo en el night club Olimpus, ubicado en la capital.
Algunas personas lo observaron salir con su auto en horas de la madrugada del parqueo que está frente a ese centro nocturno. Supuestamente, él frecuentaba ese lugar siempre solo, pues no era una persona que acostumbrara salir acompañado.
Desde el momento del choque hasta el hallazgo en el Zurquí, la policía desconoce lo que pudo haber ocurrido. Sin embargo, existe un elemento que podría conducir al esclarecimiento del caso.
Actualmente, los agentes judiciales indagan su actividad laboral, ya que allí podría existir un punto de partida. No obstante, la policía se mantiene hermética sobre este caso.
Este diario trató de localizar a la familia del fallecido en Villas de Ayarco, en Curridabat, pero no fue posible. Asimismo, se utilizó un número telefónico para tratar de hablar con su esposa.
Según la directora de la policía judicial, Lineth Saborío, en conferencia de prensa el viernes anterior, los restos fueron reconocidos por sus familiares gracias a la ropa que vestía y a otros objetos.
En un principio, utilizaron la descripción que aparecía en la denuncia de desaparición, interpuesta el 24 de marzo ante el Ministerio Público.
Ahora, solo falta la prueba del ácido desoxirribonucleico (ADN) que será fundamental para corroborar lo que hasta hoy se maneja.
Sospechas intrigantes
Hay otro elemento en esta trama. Desde la desaparición del empresario Alvaro Víquez Coronado, en la madrugada del 4 de agosto de 1997, la policía judicial empezó a investigar a una persona que ya de por sí era sospechosa por otros casos.
Incluso, fue una de las tantas personas llevadas al Organismo de Investigación Judicial para entrevistarlas sobre ese caso. Sin embargo, jamás se pudo comprobar nada en su contra.
Cuando la policía identifica a Urbina como uno de los fallecidos encontrados en la montaña y empieza a indagar, volvió a aparecer esa misma persona, pero las pruebas -según fuentes policiales- no son suficientes para detenerlo.
Mucho antes del hallazgo de los huesos en el Zurquí, en pleno Parque Nacional Braulio Carrillo, ya la policía seguía al elemento en común entre ambas desapariciones. Supuestamente, detectaron que algunos bienes de Urbina los andaban otros hombres.
De acuerdo con las autoridades, Urbina no tenía ninguna relación con los otros dos nicaragüenses que también aparecieron muertos a escasos metros de él. La identidad de estos la policía la mantiene en secreto.
Lineth Saborío expresó que lo único que relaciona a las tres víctimas es su nacionalidad, aunque sí se supone que fueron asesinadas por la misma persona.