
Científicos australianos han descrito el mecanismo mediante el cual una variedad de la planta de la amapola del opio es capaz de bloquear la producción de morfina y codeína, informa la revista Nature en su última edición.
Hallada en los campos de Tasmania, Australia, en 1995, y sembrada comercialmente desde 1997 por su ventajosa alta producción, la amapola TOP1 varía de la amapola del opio tradicional en tan solo unos cuantos genes.
No obstante, ese cambio genético es suficiente para bloquear el camino bioquímico que hace que esa planta produzca morfina.
Ahora, gracias a los hallazgos de los investigadores de la Universidad Nacional de Australia, esa variedad mutante de la amapola, ha abierto la puerta al desarrollo de nuevos potentes analgésicos que no producen adicción.
Flor cotizada
Tras la belleza de la flor de la amapola se esconde el poder de paliar el dolor, pero también la maldición de la adicción.
Conocida en el mundo de la ciencia como Papaver somniferum , es la planta a partir de la cual se extraen la codeína y la morfina. Son sustancias que sirven como analgésicos poderosos, utilizados para calmar dolores intensos como los causados por una cirugía o los que produce el cáncer.
Sin embargo, también es de esta flor que se sacan la heroína y el opio; drogas ilícitas que producen gran dependencia.
Sin embargo, la variedad de la amapola sin morfina no es capaz de producir drogas lícitas o ilícitas que sean adictivas.
Por ello, la TOP1 es la clave para el desarrollo de nuevos potentes analgésicos no adictivos.
Todo está en los genes. “Los genes que encontramos se comportan de forma distinta en la TOP1 que en las amapolas productoras de morfina; están asociados al bloqueo de la síntesis de la morfina y la acumulación de tebaína y oripavina”, señalan Phil Larkin y sus colegas en el estudio.
Lo que sucede es que al impedirse la producción de morfina y la codeína, la planta acumula los precursores de esas sustancias: la tebaína y oripavina.
Esos dos alcaloides son preferidos por la industria farmacológica, pues pueden dar origen a potentes analgésicos que no producen adicción. Ambas sustancias son utilizadas como punto de partida para la fabricación sintética de analgésicos como la oxicodina y la buprenorfina.
Además de la posibilidad de fabricar mejores analgésicos, la amapola sin morfina promete ser una herramienta eficaz en el tratamiento a la adicción a drogas opiáceas como lo son la heroína y el opio. También, su uso facilitará la expansión de cultivos legales de la amapola del opio.
No obstante, los aportes de esta variedad de amapola no terminan ahí. Los autores del estudio señalan que en la comprensión genética de la TOP1 está la clave para el desarrollo de plantas de amapola, hechas a la medida, para la explotación farmacéutica.