
Gravilias (Desamparados). La casa que fue el retiro de “campo” del mandatario José María Castro Madriz y que, luego, se convirtió en sede del Museo de la Carreta, es víctima del deterioro y corre el riesgo de venirse al suelo.
La falta de recursos económicos para darle mantenimiento y reconstruirla, es el principal problema que afecta a la vivienda, que data del siglo XIX y que acogió al primer presidente del país en sus ratos de descanso.
“Se tiene toda la intención de restaurar esa casona, pero no tenemos los recursos”, dijo el alcalde de Desamparados, Carlos Padilla Corella.
Agregó que se estudia la posibilidad de solicitar ayuda económica al Gobierno español, pero que esta es una idea en pañales.
“Es muy urgente la restauración. De hecho ya suspendimos el ingreso al público para evitar que se deteriore más”, declaró el funcionario.
Esta propiedad, cuando perteneció a Castro Madriz, comprendía también un terreno de 360 manzanas con áreas para cultivo y ganado. Era conocida como hacienda La Quesera.
Castro Madriz vendió la propiedad en 1896 a la familia Polini y en 1938 la adquirieron Ernesto y Alfredo Castro.
Posteriormente, pasó a manos de Claudio Castro Tossi y este último la donó a la Municipalidad de Desamparados, con el fin de que formara parte del patrimonio del cantón.