Ciudad del Vaticano. Reuters y AP. El papa Juan Pablo II, quien jugó un papel clave en el derrumbe del comunismo, falleció ayer -a los 84 años- tras dos días de agonía.
La noticia la anunció el Vaticano y fue recibida con un largo aplauso por miles de personas congregadas en la plaza de San Pedro. Las campanas doblaron y muchos se echaron a llorar.
"Nuestro Padre Santo, Juan Pablo II, ha retornado al hogar del Padre", expresó el arzobispo Leonardo Sandri a la multitud.
El comunicado del Vaticano precisó que la muerte se produjo a las 21:37 (1:37 p. m. en Costa Rica) en su apartamento, justamente cuando millares de personas le cantaban desde la plaza.
Los últimos minutos. En sus últimos 97 minutos de vida, Juan Pablo II recibió por segunda vez la extremaunción.
La Santa Sede señaló que en la habitación papal, su secretario privado, el arzobispo Stanislaw Dziwisz, ofició a las 8 p. m. una misa de la festividad de la Divina Misericordia, instituida con anterioridad por el Pontífice para honrar el culto impulsado por la santa polaca Faustina Kowalska, de la que se consideraba discípulo.
En el momento de morir, Juan Pablo estaba acompañado por sus dos secretarios, Dziwisz y monseñor Mieczyslaw Mokrzycki; además de Jaworski, el arzobispo Stanislaw Rylko, el reverendo Tadeusz Styczen, tres religiosas que lo asistían y su superiora, la hermana Tobiana Sobodka.
Inmediatamente después entraron en la habitación altos dignatarios quienes, según la tradición, debían verificar el deceso: el cardenal Angelo Sodano, segundo en jerarquía en el Vaticano, así como el camarlengo, el cardenal Eduardo Martínez Somalo, quien queda a cargo del Vaticano hasta la elección del nuevo papa.
El Vaticano anunció más tarde que el Pontífice empezaría a ser velado probablemente mañana por la tarde en la basílica de San Pedro.
Roma, por su parte, se preparaba de nuevo para convertirse en el centro del mundo con motivo de los funerales de Juan Pablo II, previstos para después del jueves.
Juan Pablo II, cabeza de 1.100 millones de católicos en el mundo y quien estuvo en el trono de San Pedro durante casi 27 años, será recordado por su influencia en el colapso del comunismo en Europa y su infatigable defensa de las doctrinas tradicionales de la Iglesia.
El Pontífice, quien una vez fue un ágil atleta y un poderoso orador, sufría de artritis y del mal de Parkinson. En ocasiones, su voz quedaba reducida a un susurro.
El mundo de duelo. Tras la muerte, muchos dignatarios del mundo expresaron sus condolencias y las campanas de las iglesias de varios países repicaron en señal de duelo.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llamó al papa Juan Pablo II un "campeón de la dignidad humana" al conocer la noticia de su muerte. Se espera que Bush asista a los funerales.
El viceprimer ministro de Israel, Shimon Peres, por su parte, expresó que "a pesar de haber liderado a los católicos del mundo, (Juan Pablo II) logró, con su talento y personalidad, representar a una buena parte de la humanidad".
Juan Pablo II visitó Tierra Santa en marzo del 2000 y, al orar ante el Muro de los Lamentos en Jerusalén, pidió perdón por los pecados de los católicos contra los judíos a través de los siglos.