
Mientras el basurero crece a 50 metros de su casa, Flory de Chaves aspira diariamente los olores que salen de allí y que el viento se encarga de esparcir por toda la calle La Bamba, en Monterrey de Montes de Oca, San José.
El lote está sin cercar y da a la calle; esto es lo que facilita que desconocidos lleguen en las madrugadas a botar cuanto chunche viejo ya no les sirve.
Aunque existe una sanción que multa hasta con ¢100.000 y con 30 días de cárcel a las personas que botan basura en las vías públicas, lo cierto es que la ley no se aplica para el infortunio de ciudadanos como Flory y sus vecinos.
En la Ley de Tránsito , el artículo 129 establece sanciones que van de los ¢5.000 hasta los ¢100.000 a quienes tiren desechos en la vía pública.
Esta última multa es para quienes utilicen camiones de carga. El artículo 272 bis del Código Penal, además, castiga con prisión de cinco a 30 días por la misma causa.
Un sondeo hecho por La Nación entre varios municipios del país, comprobó que esas herramientas legales no se han aplicado desde que se pusieron a disposición de los ciudadanos, en 1999.
La oficina de prensa del Poder Judicial, por su parte, confirmó que en las principales fiscalías del país no se ha tramitado ni una sola causa de ese tipo.
El director legal del Ministerio de Salud, Ronny Muñoz, dijo que es muy difícil que las direcciones regionales manejen esos casos.
Durante tres semanas, La Nación intentó obtener una versión del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), pero en la Dirección de Tránsito no fue posible conocer si en algún momento los tráficos han hecho partes por botar basura en las calles.
Solo en el papel
Esta es la situación cinco años después de que el anterior ministro de Salud, Rogelio Pardo, y el alcalde de San José, Johnny Araya, impulsaran la reforma legal.
Araya reconoce que el plan nació con la dificultad práctica de aplicarla en las personas físicas: "Hay que montar todo un operativo para sorprender a la gente in fraganti y tener testigos".
La motivación inicial, explicó, tenía que ver con la necesidad de aplicar multas fuertes que complementaran medidas como una efectiva recolección de la basura y las campañas educativas que desarrollan los gobiernos locales.
Pero, admitió, la ley nació con graves problemas de aplicación.
Esto hace que al día de hoy, y en unos sitios más que en otros, los lotes con basura exploten como abejones de mayo frente a las narices de los transeúntes y de la misma autoridad responsable -en teoría- de aplicar las sanciones.
En La Unión de Cartago, incluso, hay una calle famosa por los botaderos.
De principio a fin, calle Mesén, en San Diego de La Unión, es el punto de visita obligado para las pequeñas empresas que se interesan en el reciclaje de vidrio, papel y plásticos.
Gerardo Meneses vive diagonal al bar Blue River, sobre esa calle, y a pocos metros del sitio conocido como las chatarreras, adonde tiran los "esqueletos" de autos.
El martes 21 de diciembre, él trataba de limpiar su lote mientras respiraba el aroma de los lixiviados (líquidos que salen de la basura).
A esto hay que agregar que en las últimas dos semanas el municipio de La Unión no ha recogido los desechos, se quejó Meneses.
Manos amarradas
Mauricio Rojas, regidor del Concejo de Cartago, confirmó que no han tramitado ninguna denuncia utilizando la Ley de Tránsito.
El alcalde de Paraíso, Marvin Solano, contó cómo un día, por casualidad, encontraron un vehículo de carga echando basura en el sitio conocido como El Salto, cerca de las ruinas de Ujarrás.
"Llamamos a la Policía de Cachí y el carro fue decomisado por 24 horas. Lo obligamos a recoger la basura y a depositarla en el relleno de Navarro del Socorro", contó Solano.
Pero el mayor lío para los municipios es recolectar pruebas.
"Hay que agarrarlos con las manos en la masa, por eso es muy difícil", dijo el jefe del departamento legal del municipio de Grecia, en Alajuela, Senén Bolaños.
En la delegación de tránsito de Nicoya, en Guanacaste, Dionisio Chaves confirmó que allí, en lo que va del año, solo seis partes se han hecho a conductores por botar basura en la calle.
Lo mismo sucedió en la Dirección General de Tránsito de Cartago, donde Ricardo Brenes dijo -sin precisar cuántos- que ese tipo de partes son muy esporádicos. Agregó que esta Policía tiene otras prioridades.
"Además, no tenemos policías municipales para dedicarlos a esto. Ellos andan en la calle en otras funciones: revisando construcciones, dando visto bueno a patentes", agregó el alcalde de Santa Cruz, en Guanacaste, Pastor Gómez.
Colaboraron los corresponsales Fernando Gutiérrez, Oliver Pérez y Jorge Esquivel.