
Puntarenas. El Ministerio de Salud Pública declaró ayer alerta roja en todo el territorio nacional ante la aparición de dos casos de dengue hemorrágico en la provincia de Puntarenas, uno de ellos mortal.
La primera enferma se presentó hace siete días en el hospital Max Terán, de Quepos. Se trata de Virginia Pérez, de 27 años y funcionaria de ese centro de salud, desarrolló todo el cuadro clínico del dengue hemorrágico: sangrados abundantes, fiebre, erupción en la piel y dolores musculares, entre otros.
Virginia tuvo suerte. Después de recibir tratamiento oportuno, ayer salió del hospital y se encuentra en franca recuperación en su casa del INVU de Quepos, según informó Alberto Lostalo, director regional de Salud de Puntarenas.
Pero JMT (no trascendió su identidad completa), de 78 años, quien estuvo de visita en Costa de Pájaros, Puntarenas, no tuvo la misma oportunidad de sobrevivir al mortal virus. Falleció ayer, a las 5 de la mañana, doce horas después de haber ingresado al hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas en estado de shock, según informó la Dra. Eugenia Alvarez, jefa de emergencias de ese centro.
La mayor preocupación de las autoridades sanitarias se centra en que más de 30.000 costarricenses ya fueron víctimas del dengue clásico (enfermedad caracterizada por producir un cuadro de fiebre, dolor muscular, dorsal y de cabeza). Esta población es susceptible de padecer dengue hemorrágico en vista de que ya se está en el país el serotipo 3 de este virus.
Desde 1993, cuando reapareció este virus, se han registrado oficialmente 29.789 casos, la mayoría en la provincia de Puntarenas (16.068). Esto explica el temor del Ministerio de Salud de que el mayor impacto de la epidemia de dengue hemorrágico se concentre en distintas localidades de esta provincia. No se descarta que aparezca en otras partes del país. (Véanse gráficos aparte.)
Paralelamente, autoridades de ese ministerio en la región Huetar Norte (San Carlos, Alajuela) realizan más exámenes médicos para descartar la posibilidad de que un niño nicaragüense, de tres años, muriera de cólera el viernes anterior en el hospital de Los Chiles.
El menor -cuya identidad no trascendió-, ingresó al país el jueves por el sector conocido como El Castillo, en la frontera con Nicaragua, con un cuadro diarreico fuerte y un brote dermatológico.
Tales síntomas obligaron a los funcionarios de la Clínica de Santa Rosa de Pocosol a trasladarlo al hospital de Los Chiles para los exámenes de rigor, ante la sospecha de cólera y dengue.
Aunque las pruebas iniciales descartan este mal, así como la posibilidad de dengue, Jorge Eduardo Araya, director de vigilancia epidemiológica de la región Huetar Norte, aseguró de que se efectúan más pruebas médicas para confirmar o descartar los diagnósticos iniciales.
A eliminar criaderos
La inminencia de la epidemia de dengue hemorrágico ya había sido advertida por el titular de Salud, Herman Weinstok, en reiteradas ocasiones, ante la falta de respuesta de la ciudadanía a la campaña de eliminación de los criaderos del mosquito transmisor del dengue: el Aedes aegypti.
"Ya el dengue cobra la primera víctima. Quizá solo con los muertos la gente tome conciencia de que este virus mata", dijo ayer, el Ministro, quien anunció la declaratoria de alerta roja en cadena de televisión nacional, a las 7 p.m.
"Con gran pesar hoy vengo a anunciarle a todo el país que ya se presentó el primer muerto por dengue hemorrágico. No hay otra forma de acabar con el dengue que eliminar los criaderos en todas las casas. Y para ello únicamente con la población trabajando cada uno en su casa y alrededores es posible eliminar los criaderos del mosquito", recalcó el Ministro en el mensaje dirigido a todos los costarricenses.
Más de 30.000 ticos están expuestos al dengue hemorrágico pues han padecido dengue clásico desde que apareció la enfermedad, en 1993. La alerta se agudiza ante la aparición de un nuevo serotipo del virus, el tres, que amenaza con provocar dengue hemorrágico a quienes hayan padecido otra variedad del virus.
La alerta roja implica un llamado a todas las instituciones del Estado y a la ciudadanía en general, para que eliminen los criaderos del Aedes aegypti. (Véase recuadro con recomendaciones.)
Por ahora, el Ministerio de Salud lanzará una nueva ofensiva en las 4.000 escuelas de todo el país y reforzará las tareas de fumigación en áreas prioritarias, como el centro de Puntarenas y el cantón de Quepos.
Temor por carencias
Al calor de los primeros casos de dengue hemorrágico, surge el temor entre varios funcionarios de salud de los hospitales por la falta de equipo para hacer frente a los casos agudos del virus.
Según Eugenia Alvarez, del hospital Monseñor Sanabria, este centro no cuenta con un concentrador de plaquetas, instrumento necesario para estimular la coagulación de la sangre en los casos graves. Advirtió, eso sí, que está montado todo el dispositivo de emergencias para recibir más enfermos en un salón especial.
"Nosotros tendríamos que trasladar al enfermo hasta los hospitales nacionales. Esto significaría para él menos posibilidades de tener a tiempo el tratamiento que le atajaría la enfermedad", explicó la Dra. Alvarez.
La misma preocupación fue compartida por el médico asistente de emergencias del hospital de Quepos, Igor Estevanovich, quien informó de que se contempla la posibilidad de trasladar en avioneta los casos graves hasta el hospital México, en San José.
Al conocer estos requerimientos, Weinstok informó de que se está gestionando con el banco de sangre el acceso de estos hospitales a este tipo de equipos.
Hasta ahora, el Ministerio de Salud ha gastado ¢1.100 millones en campañas que no han surtido efecto, según reconoció Weinstok en días pasados.
Por el momento, lo que se procura es incentivar a la población a actuar por iniciativa propia para eliminar los criaderos mediante campañas educativas que se lanzarán en todo el país.
"Por usted, por sus hijos, por su salud, haga lo que le hemos venido pidiendo desde hace tiempo: eliminemos los criaderos. Hagamos lo posible por no tener que anunciar más muertos por dengue hemorrágico", sentenció el Ministro.