El País

Muerte venía con cuarto toro de la noche

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Sabanillas de Acosta . Carmen Valverde tomó ayer a su hijo de 20 años, lo abrazó y le dio el beso que el domingo anterior le negó, disgustada porque él había empezado, una semana antes, a montar toros. Sin embargo, el beso no se lo dio en la casa ni a la entrada al redondel, sino en el cementerio donde reposan los restos de José Luis Pérez Valverde, el mayor de siete hermanos, quien pereció el 31 de diciembre, en la noche, tras su última "jugada".








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