Es la carretera muerte... Ese título se lo gana la ruta San José-Peñas Blancas, frontera norte, porque solo en la primera mitad de este año 46 personas han perdido la vida allí, casi el mismo número que hubo en todo el 2000.
Se le conoce oficialmente como la ruta número 1 o Interamericana Norte, y en sus 305 kilómetros no solo se ve a conductores temerarios sino a una vía con problemas de construcción y reparación.
Tiene curvas abiertas y cerradas, falta de señalización, amplias rectas que animan a los conductores a correr y problemas de bacheo en una calzada muy angosta para el tipo y cantidad de vehículos que transitan por ella.
Solo el año pasado 53 personas murieron en ese trayecto; es decir, el 13 por ciento de víctimas que hubo en el país (414).
Pero, este año la muerte apretó el acelerador: de los 253 fallecidos en Costa Rica entre enero y junio, 46 (18 por ciento) son de esa vía.
Las muertes por colisiones ocupan el primer lugar, con 32; le siguen 11 por atropello, dos por salirse de la vía y una por vuelco.
Quienes llevan la peor parte en los choques son los acompañantes: 19 de los 46 muertos; luego los conductores, 13, y los peatones, 11. También tres ciclistas.
Pero ¿por qué la carretera de la muerte? Este título lo tuvo antes la ruta 2 (San José-Paso Canoas, pero más que todo por percances en el Cerro de la Muerte) y posteriormente la 32 (San José-Limón, por el Zurquí). Sin embargo, en los últimos 17 meses todo cambió.
Mientras entre San José-Peñas Blancas fallecieron 46 personas, en la San José-Paso Canoas fueron 21 y en la vía a Limón, 27.
Los sábados es cuando más percances se registran, mientras que las horas de mayor incidencia son entre las 12 m. y las 4 p. m.
El alcohol, los excesos de velocidad, adelantamientos en falso y otras imprudencias de los usuarios la han convertido en la más peligrosa del país. Muestra de ello es el último accidente fatal el 22 de junio en el kilómetro 160 donde murieron cinco personas, dos días antes de que empezara la Semana de Seguridad Vial.
Por la ruta 1 transitan en promedio 158.700 vehículos por día. Entre más se acerca la carretera a la capital es mayor la circulación, según la Policía de Tránsito.
Solo por el tramo San José-Aeropuerto Juan Santamaría circulan en promedio 74.263 vehículos, seguido por Aeropuerto-Cruce de Manolo's con 21.042; Manolo's-Grecia con 16.937 y Grecia-Naranjo con 13.802.
El tramo con menor tránsito es el denominado por las autoridades como el número 12 (Liberia Peñas Blancas), el cual registra un movimiento de apenas 1.668 vehículos. De esta cantidad, la mayoría es transporte pesado.
La Policía de Tránsito considera elevado el número de víctimas mortales en esta carretera, lo cual es objeto de estudio.
Tramo 6... mortal
Pese a los riesgos en toda la carretera, el tramo entre el cruce a San Ramón de Alajuela y Barranca de Puntarenas es el más peligroso por las irregularidades en esa parte de la vía.
En un recorrido que hizo un periodista de La Nación el miércoles, junto a tres jerarcas de la Policía de Tránsito, se vieron los problemas que hay en ese tramo, el número 6, donde 19 personas murieron en los últimos 17 meses.
Ese trayecto evidencia problemas de señalización, hundimientos en la vía, no hay espaldón, poca visibilidad, curvas cerradas, sin barras de contención en áreas de guindos, el clima es lluvioso y el agua corre por el asfalto por falta de limpieza en las cunetas.
Además, no hay iluminación durante las noches, es una zona de ascensos y descensos, hay deslizamientos, la carretera es muy angosta, hay carriles más altos que otros, mucha maleza y el tránsito muchas veces es lento, lo que ocasiona largas filas.
Unido a esto está la falta de control policial en la mayoría del trayecto, pues al no existir un sitio para estacionar las patrullas ni los autos que infringen la ley se pueden originar accidentes.
Pese a ello, los inspectores del Tránsito realizan recorridos, los cuales serán más seguidos a partir de mediados de julio, cuando funcionará un nuevo proyecto de patrullas de carretera.
Según Henry Oviedo, de Operaciones Policiales del Tránsito y quien acompañó a La Nación en el recorrido este plan contempla más patrullas en toda la ruta 1, en las que viajarán los 70 nuevos oficiales que se unirán a los 50 que vigilan los 305 kilómetros.
Curvas peligrosas
A pesar de que esta carretera se caracteriza por las rectas, existen sectores en donde las curvas se convirtieron mortales por fallas en el recarpeteo.
Oviedo explicó que en muchos sectores las curvas perdieron el peralte (desnivel que impide que los autos se salgan), ya que diferentes empresas constructoras, a la hora de reparar la vía, hicieron menor el desnivel.
Hay sectores, como en la parte alta de Cambronero, en San Ramón, en donde se observan sobre la primera capa de asfalto hasta otras tres. Esto ocasionó que entre la calzada y la orilla haya hasta una diferencia de 40 centímetros de altura.
"Si un carro se sale de la carretera cuando un furgón se abre en las curvas, no podrá entrar de nuevo. Volcará o el chofer perderá el control", indicó el oficial.
Una vez que los conductores pasan estos "obstáculos", aparecerán otros. Ejemplo: la entrada a Abangares de Guanacaste, en donde hay un cambio de material en la carretera.
El asfalto queda atrás y da paso a un material de color blanco que, según la policía, es sumamente resbaloso cuando llueve. Este factor ha ocasionado decenas de choques, razón por la cual varias partes fueron raspadas para eliminar el problema que existe desde años atrás.
Empero, aún quedan muchos tramos que presentan baches de ese material que se terminan de observar hasta llegar a Cañas. De allí en adelante el trayecto es seguro, aunque la velocidad lo convierte en un área de cuidado.
Otras variables
De acuerdo con Rodolfo Solano, director de la Policía de Tránsito, existen otros factores, aparte de la conducción temeraria y los problemas en la carretera, que hicieron de estos 305 kilómetros un trayecto mortal.
Entre los que citó destacan el crecimiento vehicular ocho por ciento sostenido en los últimos cinco años, el cierre del ferrocarril, que obligó a transportar toda la carga que llega vía marítima por la ruta 1 y el crecimiento migratorio centroamericano, lo cual aumentó la circulación de buses a otros países del istmo.
Este diario también detectó otros problemas y peligros: las ventas ambulantes, negocios en el derecho de vía, mucho aceite sobre la calzada, excesos de confianza por parte de lugareños y el cambio de altitud (de 1.400 metros en San José a 200 metros en Liberia) que afecta la presión de las llantas.
La época de invierno agrava aún más los peligros, así que tenga cuidado si transita por esta ruta. No sea la víctima 47.