Un gran esfuerzo por una sola causa: salvar la vida de un compañero. Pero, al final, la muerte y la desesperación de un policía municipal venció a los patrulleros que quisieron evitar una desgracia.
El estado de la víctima, de apellido Paniagua e integrante de la Policía Municipal de San José, hizo que su vida desembocara en un suicidio que, infructuosamente, trataron de conjurar sus colegas.
El drama que antecedió a la muerte empezó aproximadamente a las 8:15 a. m., en las cercanías del hospital Calderón Guardia.
Allí, el policía de 20 años tomó sin ninguna autorización una patrulla y salió a gran velocidad.
Supuestamente, Paniagua enfrentaba una seria crisis psicológica, lo cual se reflejó en la actitud que tomó ayer. En su afán por detenerlo, sus compañeros tuvieron que utilizar la frecuencia interinstitucional solo para urgencias para reportar lo ocurrido.
Parte del informe decía: "Un hombre en estado de emoción violenta, y que está armado, va en una unidad de nosotros..."
Tras el llamado de los compañeros de Paniagua, este contestó el radio y dijo que se quitaría la vida.
En ese momento, empezó una persecución y búsqueda por todas las calles para negociar con el policía.
Un simple dato que Paniagua dio por radio guió a los patrulleros hacia donde podía dirigirse: la casa de su esposa en La Valencia de San Rafael Abajo, Desamparados.
La suposición resultó cierta, pero el tiempo no alcanzó. Unas cuantas palabras pronunció el agente solo para dar una explicación y agradecer la ayuda.
La tragedia llegó primero.
Tiempo no alcanzó
Unos 15 minutos después del primer reporte policial se informó de que el oficial estaba herido dentro de la patrulla.
Un balazo que se propinó dentro del carro, con un arma calibre nueve milímetros, acabó con su vida.
Al sitio se desplazaron, también, ambulancias de la Cruz Roja para auxiliar a la víctima, pero ya no había nada que hacer dada la gravedad del balazo que Paniagua se propinó.
Según algunos de sus compañeros, aparentemente el agente enfrentaba problemas personales que no pudo dominar.
Además, hace unos cuatro meses un hermano suyo fue asesinado en el centro de la capital cuando caminaba al lado de una extranjera.
Actualmente, su madre se encontraba un poco delicada de salud.
Sus compañeros habían notado, desde días atrás, un comportamiento anormal en el policía, pero nadie le hizo ningún comentario.
Ayer estuvo en la delegación por unos minutos. Allí se tomó una tasa de café y bromeó. Una llamada telefónica que hizo cambió su estado de ánimo.
Manuel Garro, director de la Policía Municipal, indicó que Paniagua siempre cumplió con sus labores y nunca hubo quejas por su comportamiento.
Hace aproximadamente un año ingresó al cuerpo policial, tras aprobar los dos exámenes psicológicos que le practicaron.
Ayer, sus excompañeros realizaban una serie de trámites para velarlo durante una horas en la delegación policial.
En el último año y medio otros tres policías, pero del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), también se quitaron la vida por diferentes problemas.
Dos de los suicidios ocurrieron en San José y el restante en la delegación de la policía judicial de Alajuela.