Un pequeño de apenas siete meses de edad murió ayer en el Hospital Nacional de Niños, debido a la deshidratación que le generó un cuadro agudo de diarrea.
Con él, ya son dos los pequeños que fallecen en este año a causa de un brote de diarrea -otro murió el pasado 6 de enero-. El problema lo generó un agente llamado rotavirus, que normalmente cobra una sola víctima por año.
Si bien durante enero, febrero y marzo, por razones aún desconocidas, se incrementa el número de afectados por este mal, las dimensiones del "pico" de este año ha causado alerta entre los médicos del Hospital Nacional de Niños.
En las últimas semanas, el 40 por ciento de las consultas que han llegado al Servicio de Emergencias son por cuadros diarreicos. El diez por ciento de ellos deben ser internados por deshidratación, intolerancia a la ingestión oral de alimentos, o porque persiste una diarrea fuerte.
El Servicio de Emergencias ha recibido, en la última semana, al menos dos cuadros severos de diarrea por día. El problema se incrementa debido a los niños que, una vez dados de alta, regresan con nuevos síntomas de deshidratación, pues no se les dio el cuidado necesario.
Con esta situación se ha regresado a índices que se mantenían antes de 1991 y 1992, cuando el riesgo del cólera obligó a la población a extremar las medidas preventivas contra el mal.
El rotavirus afecta, principalmente, a niños menores de tres años. Entre menores es mayor el riesgo de una deshidratación.
Los infantes de seis meses o menos corren menos riesgos si continúan con la lactancia materna.
Mal de vacaciones
De acuerdo con Carlos Jiménez Herrera, de la jefatura de consulta externa del centro médico infantil, una de las posibles causas de la intensidad del brote es que las personas han descuidado las medidas higiénicas.
Es un mal contagioso, que sigue la ruta ano-mano-boca, aunque, de acuerdo con el doctor Hernán Rodríguez Calzada, jefe de emergencias del mismo hospital, las investigaciones aún no descartan la posibilidad de que se contagie vía aérea.
Si bien aún no se conoce por qué la incidencia aumenta justo en época de verano, se sospecha que podría deberse a un incremento de la exposición de los niños a las aglomeraciones en lugares turísticos, como las playas.
Jiménez recomendó no descuidar el cuido de los chiquitos durante las vacaciones, principalmente por la contaminación que existe en el agua de algunas playas.
Asimismo, alertó acerca de las medidas de higiene que se deben tomar para evitar un posible contagio, como el lavado de manos constante, así como de los alimentos.
Una vez que los niños dejan el hospital, los padres no deben descuidar su estado, pues el síndrome sigue, y podría presentar un nuevo cuadro de deshidratación.