
Aunque el muelle Alemán, en Limón, recibe anualmente más de un millón de contenedores en ruta hacia distintos puertos del mundo, nadie los revisa, mucho menos las autoridades.
Esa situación la aprovechan bandas de narcotraficantes para ocultar cargas de droga y enviarlas, sin mucho riesgo, a los Estados Unidos y países del Viejo Continente.
Así lo reconocieron ayer Janina Del Vecchio y José Torres, ministra y viceministro de Seguridad Pública, quienes abogaron por “más controles” en ese muelle y otros del país.
Según Del Vecchio, hace pocos días firmaron un convenio de cooperación con la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) para instalar una oficina antidrogas en el muelle Alemán. La idea, añadió, es destacar a varios oficiales de la Policía de Control de Drogas (PCD), así como equipos, para revisar “todos los contenedores que se pueda para evitar el tráfico de drogas”.