
Bahía Ballena (Osa). "La verdad es que ya estoy muy caliente con esto de los huecos en las calles". Con esa contundente afirmación como preludio, el presidente José María Figueres anunció ayer la preparación de un amplio proyecto para reestructurar el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).
El anuncio lo hizo el Jefe de Estado en una visita realizada, en horas de la mañana, a la localidad de Uvita, distrito Bahía Ballena, en el cantón puntarenense de Osa, en la cual aseguró que hace dos días le solicitó al ministro de Transportes, Bernardo Arce, emprender un plan en los próximos días para adaptar la cartera que dirige a los urgentes requerimientos del país.
Figueres enumeró los lentos y engorrosos trámites en las licitaciones para construcción y reparación de carreteras, los deficientes controles en tales obras, la actitud de algunas empresas que no cumplen a cabalidad sus contratos y el deslinde de responsabilidades entre el MOPT y las municipalidades en esta materia, como algunos de los puntos por considerar en la reestructuración que se planea.
Sin embargo, reconoció que apenas esta semana tomó esa decisión y que hasta ahora solo existen lineamientos preliminares de los cambios por implementar.
La Nación intentó localizar ayer a los titulares del MOPT para que se refirieran a las declaraciones de Figueres; no fue posible ubicar al ministro Arce ni al viceministro Francisco Nicolás.
Fuerte ataque
Visiblemente molesto, Figueres la emprendió contra algunas empresas constructoras de carreteras, que a su juicio "no han terminado de salir con el asfalto al otro lado y ya están los huecos por donde comenzaron. Esa sinvergüencería y esa falta de ética al hacer las cosas tiene que terminarse", enfatizó.
Según Figueres, se requieren cambios en las leyes, en la forma en que el Gobierno recibe las obras por contrato para que cumplan las especificaciones legales y técnicas, así como una adecuada supervisión en la calidad de los materiales utilizados en dichas obras.
El de ayer fue el segundo ataque que lanzó el mandatario contra este tipo de empresas ya que el pasado martes hizo críticas en términos similares.
Ayer mismo, ingenieros civiles del MOPT salieron al paso de las declaraciones del gobernante; denunciaron que el mal estado de la red vial del país se origina en un faltante de ¢111.500 millones para tales labores y en la utilización de esa institución como trampolín por parte de algunos políticos.
Por medio de un comunicado público, en el que rechazaron las acusaciones de quienes los responsabilizan por las fallas en la construcción de carreteras y su mal estado, los profesionales manifestaron que los políticos toman decisiones sobre el destino de los recursos, sin atender recomendaciones técnicas.
"Todos los inviernos los jerarcas de turno del MOPT recurren a paliativos 'apagaincendios', utilizando el reducido presupuesto en infructuosas labores de bacheo poco sostenibles sobre estructuras colapsadas, en lugar de atender las recomendaciones de reconstruir estos pavimentos", expresaron los ingenieros en el documento.
Colaboró en esta información Ronald Espinoza, redactor de La Nación.