
Con tal de salvar decenas de árboles de jacaranda, el MOPT modificó el proyecto de ampliación de la vía que une a la Librería Universal con el Ministerio de Agricultura y Ganadería, en Sabana sur.
En el nuevo diseño, la constructora hará dos aceras y cuatro carriles más angostos de lo previsto originalmente, para rescatar entre un 30% y un 40% de los 184 árboles allí sembrados.
Esta alameda de 1,3 kilómetros está bordeada con árboles de jacaranda, plantados hace más de tres décadas.
En las últimas semanas, vecinos y grupos ecologistas clavaron mensajes de protesta y pintaron caritas tristes en los espigados árboles de flores lilas, exigiendo que no sean talados.
Además, la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna (Apreflofas) presentó un recurso de amparo en Sala IV para oponerse a la ampliación de la vía.
Aún así, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) dice que tiene el aval para derribar los árboles que sean necesarios. Desde principios de año el Gobierno anunció que la ruta pasará de dos a cuatro carriles, para agilizar la entrada y salida al centro de San José.
El proyecto fue adjudicado desde finales del año pasado al consorcio Santa Fe-Holcim.
Cambios. Pedro Castro, viceministro de Obras Públicas, explicó que en aras de salvar los árboles, las aceras se reducirán de 2 metros de ancho a 1,5 metros, al tiempo que cada uno de los carriles pasará de 3,75 metros a 3,35 metros de ancho.
Así, es posible que se salven entre 55 y 74 árboles.
Castro garantizó que el Ministerio invertirá dinero extra en la reforestación de la zona.
La modificación en los diseños obligó al MOPT a retrasar el arranque de las obras, el cual estaba previsto para el primer trimestre del presente año.
Según Castro, todavía están afinando el diseño final del proyecto, así que hasta el próximo mes lo enviará a refrendo de la Contraloría General de la República.
El viceministro estimó que las obras arrancarán en setiembre.
La vieja carpeta de asfalto será sustituida por concreto, habrá aceras al norte de la vía y se demarcarán nuevos pasos peatonales.
Otras trabas. El proyecto también se atrasó porque el MOPT tuvo que desistir de su idea de colocar bajo la carpeta asfáltica todo el cableado eléctrico de la zona. El viceministro Castro dijo que las exigencias técnicas elevaban la obra a cifras insostenibles.
“En un proyecto de ¢4.500 millones se nos iban a ir ¢1.500 millones en tubería y cableado eléctrico. Además, los transformadores que pedía el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) tardaban un año en llegar. No podíamos demorar tanto la obra”, dijo.
Por último, cuando por fin se rompa la calle para construir la nueva carpeta en concreto, el MOPT tendrá que adivinar dónde están las tuberías de agua potable, el cableado telefónico y la fibra óptica.
El viceministro confirmó que ni el ICE, ni la Compañía Nacional de Fuerza y Luz o Acueductos y Alcantarillados entregaron planos precisos de tuberías. “Nos dieron datos estimados”, agregó.
