
“Ahora sí estoy dispuesto a ir al Congreso” a declarar ante la comisión legislativa que investiga el financiamiento electoral.
Lo dice Rodolfo Montero Barquero, extesorero de la campaña del ahora presidente Abel Pacheco, quien tan solo cuatro meses atrás declinó hacerlo.
En ese momento, el banquero –de 60 años– adujo “defensa de su intimidad” y se opuso así a rendir explicaciones sobre el manejo de la contabilidad paralela de la campaña socialcristiana.
Ese mismo día reaccionó molesto ante las consultas que le hacían los periodistas.
Pero el jueves anterior, Montero concedió, en su casa –en Pavas, San José– una entrevista a La Nación en la que reveló, por primera vez, detalles sobre el manejo de las contribuciones.
Se inició con las razones que lo llevaron a hablar públicamente:
–El 6 de abril de este año usted adujo que, en defensa de su intimidad, no declaraba en la comisión legislativa. ¿Por qué ahora ofrece declaraciones públicas?
–En ese momento mis abogados me dijeron que yo no podía hablar sobre cuentas privadas porque invadía la intimidad de las personas. Me doy cuenta que me asesoraron mal. Muchos la emprendieron contra mí por eso.
“Pero ahora sí estoy dispuesto a ir al Congreso”.
–¿Ha recibido presiones para que hable?
–Mi propio abogado me recomendó hacerlo.
–¿Por qué se creó la estructura paralela?
–Porque Abel tenía miedo de que si él confiaba en la tesorería oficial, que estaba a cargo de Fernán Guardia, lo iban a boicotear. Por eso se creó el “grupo cívico” para el manejo independiente de las contribuciones.
–¿Cuál fue su función dentro de esa estructura?
–Yo tenía facultades para firmar en todas las cuentas. Era el hombre de confianza en cuanto a recibir los fondos y girarlos con instrucciones precisas.
–Y ¿quién le daba esas instrucciones?
–Yo hacía lo que Roberto Tovar (actual canciller) me indicaba. Él era quien controlaba el gasto y yo giraba los cheques de acuerdo con sus instrucciones.
–Un total de $275.000 en cheques de donaciones se cambiaron en colones en Vinir Financial Services (VFS), una firma que manejó fondos al estadounidense Marc M. Harris, acusado de lavado en los Estados Unidos. ¿Por qué?
–Acudimos a Vinicio Esquivel, propietario de VFS, porque en el Banco de Costa Rica salió una circular que estableció garantías para la aceptación de cheques pertenecientes a cuentas en el exterior.
“Nosotros teníamos urgencia de conseguir el dinero y Vinicio Esquivel nos facilitó el cambio de los cheques”.
–¿Conocía usted a Vinicio Esquivel?
–No, cuando se presentaron las dificultades con el Banco de Costa Rica yo presenté el caso ante el Comité de Finanzas. Entonces, doña Rina Contreras (exministra de la Presidencia) llamó ahí mismo por teléfono a Vinicio Esquivel y ´le pidió ayuda. Creo que doña Rina y Vinicio se conocían
–¿Cómo eran las operaciones con Vinir Financial Services?
–Yo le llevaba un cheque en dólares y él me daba un cheque de su cuenta en el Banco de Costa Rica en colones. Yo me llevaba el cheque y, como era del Banco de Costa Rica, lo depositaba en una de las cuentas. Al otro día teníamos el dinero.
–Vinicio Esquivel ha resultado ser controversial por su vínculo con otros casos, como el arbitraje cambiario y el procesamiento de los pagos de apuestas electrónicas. ¿No le preocupan esas transacciones?
–Como casa de cambio, Esquivel nos salvó.
–¿Don Abel sabía de las transaciones en Vinir?
–Él no se metía en eso. Fue Rina la que abrió ese camino.