Algunos llegaron en autobús, otros en su bicicleta o a pie, los más pudientes en carro, pero todos se presentaron puntuales en la parroquia San José de Parrita, a las 6 p. m. del sábado pasado.
Estaban ansiosos de recibir a 83 misioneros provenientes de San José, quienes desde el pasado Domingo de Ramos cumplen la tarea de organizar las actividades de Semana Santa en las 43 comunidades filiales de la parroquia.
Los evangelizadores llegaron más de una hora tarde, pero con el ánimo al tope para cumplir su misión a través de sus mensajes de amor, fe y esperanza.
El grupo está integrado por jóvenes, adultos e inclusive ancianos. Todos llegaron dispuestos a pasar una semana completa en aquellos lugares donde los acojan, alejados de sus familias y alimentados por la buena voluntad de los fieles.
"Dios me dio la fuerza para venir. Le pedí tanto poder estar hoy aquí, ya que el año pasado me operaron una rodilla y debí permanecer en reposo", manifestó Mayela Bonilla, quien cumple siete años de ser misionera y le correspondió atender a la comunidad de La Palma.
Delegados de Cristo
Debido a la imposibilidad de que un sólo párroco atienda a todos los pueblos durante la Semana Mayor, surgió la idea de solicitar a un centro misionero asistencia en el transcurso de las festividades.
Por tercer año consecutivo, el ministerio Caminando con Cristo envió a un grupo de delegados con el fin de hacer renacer el espíritu religioso en varios lugares del país.
"A nosotros se nos advierte que en algunos pueblos la gente es muy pobre. Eso lo aceptamos, es nuestra misión: servir, no esperar ser servidos", expresó Flory Elizondo, misionera encargada de la comunidad de playa Bandera.
Por su parte, María Eugenia Rodríguez, quien dio alojamiento a dos misioneros en su casa, ubicada en el sector de El Rey, se mostró muy agradecida con los visitantes. "Han sido muchas las bendiciones. Es una felicidad que ellos estén con nosotros; este año nos hemos preparado mejor que los otros para celebrar", dijo.
La comunidad de El Rey está conformada por 13 familias y se localiza a dos horas del centro de Parrita. "Antes nos sentíamos abandonados.
Si no veníamos al centro no celebrábamos. Ahora ya podemos recibir la comunión y tener nuestras propias procesiones", agregó Rodríguez.
Misión de peso
Después del recibimiento de los misioneros y la misa de asignación de comunidades, empezó el verdadero trabajo.
Ellos tendrán que realizar, a partir de hoy, una intensa campaña para reconquistar a aquellas personas que por falta de un guía espiritual han flaqueado en sus creencias.
"Aparte de ir preparando las procesiones y demás eventos para el jueves en adelante, nos corresponde visitar casa por casa a las familias para instarlos a participar", explicó Carlos Méndez, otro de los misioneros.
En el caso de Elizondo, es la tercera oportunidad en que participa como misionera y comentó que el éxito del programa se debe al grado de aceptación que la comunidad le dé a la iniciativa.
Hugo Monney, párroco de Parrita, señaló que hay comunidades muy cerradas, donde las personas no conocen nada de Dios, ni se interesan, lo que para los misioneros representa estar atados de manos frente de una situación caótica.
Por eso el domingo Flory no perdió tiempo y, tijeras en mano, se puso a elaborar, junto a un grupo de cinco catequistas de playa Bandera, carteles alusivos a la Semana Mayor.