
El Ministerio de Salud ordenó el cierre, desde el lunes 10 de agosto, de una fuente de agua potable que abastece al 76% del distrito de Palmira, en Zarcero, Alajuela. Los residentes afirman que la decisión se tomó sin contar con un plan de contingencia.
Desde el corte de la tubería, la asociación local administradora de acueductos y alcantarillados (Asada) abastece a esta comunidad mediante una fuente de menor capacidad que anteriormente se usaba para el 24% restante de los vecinos.
La Asada gestiona el servicio para aproximadamente 420 abonados, y cerca de 2.000 personas usan esta agua, de acuerdo con la presidenta de su junta directiva, Jaqueline Alvarado.
El cierre se debe a los resultados de un estudio realizado en la naciente, el cual reveló niveles peligrosos del insecticida tiametoxam y una presencia alarmante de oxamilo.
Alvarado insistió en que la asociación coordinó la obtención de nuevos resultados de laboratorio el 29 de julio pasado y que estos ya no mostraban niveles peligrosos de oxamilo, y los niveles de tiametoxam habían disminuido considerablemente.
Este último registró una concentración de 0,11 μg/L (microgramos por litro), superando ligeramente el umbral de alerta (0,10 μg/L), detalló.
A pesar de contar con estos resultados, Alvarado aseguró que el Ministerio de Salud utilizó el estudio desactualizado para emitir una orden sanitaria y exigir el cierre de la naciente.
Esa cartera, por su parte, indicó que se había llevado a cabo una “coordinación institucional para el fortalecimiento de planes de contingencia y búsqueda de soluciones de mediano y largo plazo” junto con la Asada, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y la Municipalidad de Zarcero.
En un correo de respuesta enviado a este diario, Salud no detalló cuáles planes se elaboraron.
Cortes constantes
Vecinos de Palmira, así como los de Parcelas San Rafael y Barrio Israel (barrios del distrito central de Zarcero a los que les da el servicio la Asada de Palmira) han estado a merced de la fuente restante, lo que conlleva constantes racionamientos.
“Hay personas que han pasado un día entero sin agua. A veces solo llega durante unas cuatro horas. Todo depende de cómo esté la naciente. Entonces, a veces puede que nos la dejen un poquito más, a veces puede ser que nos la quiten”, dijo Dayana Vargas, vecina de Palmira.
Para Vargas y otros residentes de ese distrito, Karol Chacón y Herbert Rodríguez (quien también es presidente de la Asociación de Desarrollo Integral), la situación conlleva un estado de cansancio y preocupación constante.
“Es muy complicado porque se dificulta lavar los trastos, asear los baños y los servicios, y cocinar”, expresó Chacón.
En la comunidad, viven personas trasplantadas de pulmón, residentes que esperan por un trasplante, adultos mayores con enfermedades crónicas y un número significativo de niños, según se consignó en una solicitud de revisión de medidas firmada por numerosos residentes de Palmira y dirigida al Ministerio de Salud, al AyA y a la Defensoría de los Habitantes.
Actuar del AyA
Alvarado, la presidenta de la Asada, mencionó que la comunidad se siente abandonada, en parte debido a la inacción del AyA.
Según Vargas y Rodríguez, un camión cisterna de este instituto llegó a la comunidad el sábado 15 de agosto para abastecer de agua. Sin embargo, este se quedó atascado y solo pudo surtir a unas pocas casas.
Posteriormente, el martes 18 de agosto, uno de estos vehículos cisterna llegó de nuevo. Pero en esa ocasión, según Chacón, el agua que transportaba estaba contaminada con barro.
“Se informó inmediatamente a la comunidad que esa agua no se puede consumir. Evidentemente, nadie iba a querer hacerlo. Esa agüita fue depositada en uno de los tanques que nos iba a abastecer, entonces también fue necesario limpiar el tanque”, explicó la residente.
Este medio también envió consultas al AyA, mediante su oficina de prensa, sin que se obtuviera una respuesta a la hora de publicar esta información.
Dos órdenes sanitarias
Alvarado explicó que el Ministerio de Salud emitió dos órdenes sanitarias para clausurar la fuente de agua. La primera, sin embargo, no fue firmada por ella, ya que estaba dirigida al antiguo presidente del directorio de la Asada.
También, en aquel momento, los residentes llevaron a cabo una protesta que, según dijo, llevó a un funcionario del Área de Salud de Zarcero a asegurarles que no se cortaría el suministro de agua.
Poco después llegó una segunda orden. Esta vez, a nombre de Alvarado, la actual presidenta de la Asada.
Ella relató a este diario que un técnico del Área de Salud de Zarcero llegó a su casa, alrededor de las 9 p. m., acompañado por cinco oficiales de la Fuerza Pública exigiendo el cierre de la naciente. Esto habría ocurrido la noche anterior al corte del suministro.
Al Ministerio de Salud también se le preguntó sobre lo relatado por Alvarado, sin obtener una respuesta al respecto.
Presencia de plaguicidas en el agua
Los niveles de componentes químicos peligrosos en esa naciente se podrían deber a su ubicación: en medio de tierras agrícolas cultivadas en parcelas.
Para abordar esa situación, la directiva de la Asada informó que, en colaboración con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la propia asociación, se implementó un programa de sensibilización sobre buenas prácticas agrícolas dirigido a estos agricultores.
