Barranca (Puntarenas). Posiblemente pronto vuelvan a trabajar, pero será porque las fuentes de empleo son pocas en esta región. El miedo de centenares de empleados en la planta industrial Inolasa es evidente.
Dos explosiones en solo tres días, con saldo de dos trabajadores muertos y al menos diez heridos, son una razón de peso para que varios obreros consultados ayer aseguren que entre sus compañeros de trabajo cunde el miedo.
"Imagínese que la explosión no agarró los tanques más fuertesÖ no hubiéramos quedado ni para repuestos. Al menos a mí me da pánico", comentó uno de los sobrevivientes al accidente.
Jimmy Zúñiga es otro empleados temeroso. "A veces uno quiere renunciar o que lo boten, porque cómo va llegar uno a trabajar donde sabe que ya murieron dos compañeros. Lo que pasa también es que ¿dónde voy a conseguir otro trabajo aquí? Está raro".
Para Fabio Guerrero, subgerente general de Industrias de Oleaginosas Americanas S. A. (Inolasa), el miedo es real, pero no sobre otra eventual explosión, sino por los falsos rumores sobre el cierre de la planta.
Guerrero recordó que Inolasa da empleo a unas 450 personas y estimó lógico el miedo entre ellas. "Pero no por otro accidente, porque todos están capacitados para operar los equipos. Estoy seguro de que más bien temen perder el trabajo", expresó el subgerente.
Ese temor se palpó ayer en la mañana en los rostros de varios de los empleados que llegaron en sus bicicletas a informarse sobre el futuro de la empresa.
Guerrero y los obreros consultados coincidieron en que lo más preocupante es el hecho de que hayan ocurrido dos explosiones en el mismo tanque, en un lapso de tres días. Ayer se suspendió la producción en la planta y, según guerrero, posiblemente el lunes retornen a las actividades.
Ayer solo trabajaron guardas, personal de apoyo administrativo y los superiores, quienes también coordinaban con inspectores del Ministerio de Salud.
El viceministro de Salud, Eduardo López, prefirió no ahondar en detalles hasta que la evaluación esté más adelantada, pero aseguró que definitivamente deberán aumentar la seguridad.
Víctimas queridas
Los dos fallecidos del jueves, Carlos Rosales, de 42 años, y Reinaldo Abarca, de 32, eran vecinos de Riojalandia 2, en Barranca.
Rosales era supervisor y tenía 17 años de laborar para Inolasa, por lo que sus patronos lo consideraban "como de la familia".
María Rosales, su hermana, dio su agradecimiento a la empresa, más aún por al apoyo económico que, dijo, prometieron a la familia. "No hay resentimientos; esas cosas pasan", comentó.
En la casa de Abarca, padre de dos hijos, se lamentaban de que él pensaba renunciar desde hacía días pues solo esperaba la confirmación de un nuevo empleo.
El pasado 17 de julio hubo otro accidente mortal en esta empresa. Marco Antonio Brenes falleció al ser arrollado por un tráiler dentro de la planta.