Las tres caminatas que hará el astronauta costarricense Franklin Chang Díaz en el espacio no preocupan a su familia más cercana. Lo que sí los tensa, y mucho, es el lanzamiento del transbordador.
El miedo y ese vacío en el estómago se apoderarán de ellos durante los minutos del despegue, mientras no se desprendan los dos motores de combustible sólido y el tanque de combustible líquido que impulsarán al transbordador Endeavour hacia la órbita terrestre, el próximo jueves.
"Es un sufrimiento al que nunca he podido acostumbrarme. Yo estoy muy orgullosa porque él (Chang) está haciendo lo que le gusta, pero no dejo de sentir tensión porque sé que viaja sobre una bomba de tiempo", dijo a La Nación María Eugenia Díaz, mamá del astronauta.
La familia solo podrá respirar desahogadamente cuando caigan los motores que impulsan la nave, dijo Rónald Chang, uno de los cinco hermanos del astronauta.
Rónald será el único miembro de los Chang Díaz que irá a Estados Unidos para el lanzamiento, operación que siempre hace temer por lo sucedido al transbordador Challenger el 28 de enero de 1986, que explotó en el despegue y mató a sus siete tripulantes.
Espantando los temores, la familia no deja de estar orgullosa por el nuevo paso de Franklin Chang, de 52 años, el segundo de los seis hijos de Ramón Chang (q.d.D.g.) y María Eugenia Díaz.
El astronauta viajará por sétima vez al espacio en la misión STS-111 a bordo del Endeavour , una nave de 37,2 metros de largo que hizo su primer vuelo hace diez años (1992).
En esa misión, de más de 11 días, se encargará junto a otros tripulantes de transferir pasajeros, equipo y comestibles, y de seguir con la construcción de la Estación Espacial Internacional .
En casa
Por primera vez, María Eugenia Díaz, de 74 años, no viajará a Cabo Cañaveral, en Florida, Estados Unidos, de donde saldrá la misión espacial.
Para este sétimo viaje ella prefiere quedarse en su casa, en San Rafael de Escazú, San José. Desde allí cubrirá a Franklin con oraciones para que la Virgen de los Ángeles lo proteja.
El calor que caerá sobre Florida en esos días (de más de 30 grados centígrados), el trajín del viaje y la proximidad de un paseo a Alemania, la hicieron decidir quedarse aquí.
"La verdad, en donde quiera que yo esté, siempre le pido a Dios por él y toda la tripulación".
"Cuando iba a nacer (Franklin) yo me puse igual de nerviosa. Iba cada domingo a la Basílica de Cartago, y se lo encomendé a la Virgen. Por eso se llama Franklin Ramón de los Ángeles", contó.
Al recordar al Franklin adolescente, María Eugenia contó que fue uno de los hijos que más le costó disciplinar.
"En primero, segundo y tercer año de colegio, mi esposo estuvo a punto de sacarlo de La Salle (donde estudió la secundaria). Sacaba malas notas en matemáticas, física y química. Por eso, yo le digo a los padres que el hecho de que un hijo saque malas notas no significa nada".
La disciplina suya y la de su marido hicieron posible que Franklin Chang cumpliera sus metas.
Aunque Ramón Chang falleció en 1981, sí logró conocer que la NASA había seleccionado a Franklin como astronauta.
Hoy, dice María Eugenia, ella está segura de que su esposo, esté donde esté, disfrutará enormemente los éxitos espaciales de su hijo.