
El ministro de Educación, Manuel Antonio Bolaños, rechazó las 367 apelaciones sobre pruebas de bachillerato que llegaron a su despacho, en un último intento de estudiantes por obtener el título.
Según explicó Bolaños, ningún alegato tenía suficientes elementos técnicos que justificaran alguna reconsideración.
Estas apelaciones en alzada son el último recurso con el que cuentan aquellos alumnos que perdieron alguna de las pruebas de bachillerato.
Primero se apela ante el Departamento de Control de Calidad del Ministerio de Educación Pública (MEP) y, si no se está conforme con los resultados aquí, se traslada el caso al despacho del Ministro.
Esteban Rojas Lizano fue uno de los estudiantes que acudió ante Bolaños. Él, por ejemplo, solo falló la prueba de Educación Cívica: la perdió por 14 centésimas. Aunque recurrió al Ministro de Educación, su solicitud fue denegada.
"No le presentamos ningún argumento técnico -reconoció su madre, Sonia Lizano-, pero queríamos apelar al buen corazón del Ministro para que mi hijo pudiera seguir con sus estudios en la universidad". Esteban ganó todas las demás pruebas; incluso, pasó la de Matemática con un 96.
"A uno también le duelen estas situaciones, pero existe un procedimiento definido por el Ministerio que se debe respetar", dijo Manuel Antonio Bolaños.
Otra puerta. Según Bolaños, los estudiantes que no quieren esperar hasta abril para repetir las pruebas cuentan con la posibilidad de hacer los exámenes por el sistema de educación abierta, cuya primera convocatoria para los exámenes se cierra hoy.
"Un muchacho que perdió alguna materia tiene esta opción. Si lo gana, se le dará el título del colegio en el que cursó los estudios", explicó el Ministro.
Bolaños dijo que luego de las pruebas nacionales de bachillerato del 2005 se recibieron solo 367 apelaciones en alzada.
Un año antes a su despacho llegaron 1.700 apelaciones.
El presidente de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), Jesús Vásquez, considera que los resultados de las apelaciones en alzada lo que hacen es ratificar un reclamo viejo sobre la pertinencia de las pruebas nacionales. "La forma tardía en que resuelve, y ahora su rechazo, demuestra el desinterés por aligerar el asunto a los estudiantes que no tienen otra alternativa de estudio", dijo Vásquez.