Hoy quiero aclarar un enigma que quizá muchos lectores aún se plantean: ¿por qué el miércoles 10 la portada de La Nación salió con un título principal que no coincidió con el de la reproducción de esa misma página que diariamente hacemos en la página 2?
El título de primera era "Gobierno en aprietos", pero el que se podía ver con solo dar vuelta a la hoja era "Gobierno acorralado". ¿Qué produjo tan importante diferencia? La respuesta tiene que ver con la dinámica de actualidad que impulsa al periodismo.
Cerca del cierre de nuestra edición de ese día, los elementos que Armando Mayorga, jefe de información, tenía ante sí, conducían a suponer que el Gobierno estaba acorralado: no solo seguía el impasse en torno a la votación de una enmienda constitucional vital para la modernización del ICE y la reforma en los sectores de energía y telecomunicaciones -que impulsa el Ejecutivo-, sino que también parecía imposible la aprobación de un presupuesto extraordinario para el cual no parecían existir los votos.
Eso condujo a la versión inicial de portada (la que se reprodujo en página 2). Pero minutos después la realidad se transformó: el presupuesto sí fue aprobado, el Gobierno obtuvo así un respiro y, por tanto, ya no era posible suponer que estaba acorralado, sino "en aprietos". Se hizo entonces una nueva primera (la que ustedes leyeron), pero la urgencia del cierre impidió actualizar la 2.
La lucha con la actualidad, reflejada en este caso, es uno de los grandes retos del periodismo. Tratamos de afrontarlo siempre de la mejor manera, mezclando lo nuevo con lo relevante. Ese miércoles lo logramos en gran medida. Sin embargo, nos faltó el importante detalle comentado. Por esto me pareció esencial darles una explicación.