Lourdes Rodríguez Morales ya baila y hasta volvió a su trabajo de profesora universitaria.
El accidente de tránsito que sufrió en 1998 en Venezuela, la operación practicada en su columna y los dolores que le aquejaban luego de dicha cirugía son una etapa superada en su vida.
Su problema vertebral fue atendido por el doctor Fidel Peña Hernández, neurocirujano del hospital Fernando Escalante Pradilla, de Pérez Zeledón.
Peña, de origen cubano, utilizó en julio pasado un novedoso tratamiento denominado Soccon para curar más fácil y rápido los desajustes en las vertebras de la columna, generados por desgaste o por accidentes.
Dicho procedimiento es uno de los tres que el especialista introdujo en el país para mejorar las curas comunes a las lesiones vertebrales y agilizar la recuperación del paciente. Incluso, la persona podría ser operada por la mañana e irse a su casa el mismo día.
El procedimiento de Soccon requiere la implantación de piezas de titanio en la parte baja de la columna, para estabilizar, enderezar y reducir la presión entre las piezas óseas. (Vea recuadro).
En los últimos dos años este tratamiento ha sido practicado exitosamente en Costa Rica a diez pacientes. El costo mínimo de las piezas de titanio es de $4.500 y lo debe asumir el paciente.
"Sé que hay mucha necesidad y la Caja (Costarricense del Seguro Social) podría beneficiar a muchas personas por la variabilidad de su uso. Lo óptimo es que estas técnicas alcancen un uso masivo, pero en un hospital regional es muy difícil", aseguró Peña.
Ventajosos
Otro de los tratamientos empleados por Peña consiste en el empleo de técnicas microquirúrgicas para extraer hernias de los discos lumbares.
Unos 100 costarricenses experimentaron ya ventajas como la reducción, de siete centímetros a tres, en el tamaño de la herida que deja la cirugía.
También se ha disminuido la pérdida de sangre y la eliminación del riesgo de lumbalgia posterior a la operación.
Mientras, unos 25 pacientes se beneficiaron del tercer método para corregirse desajustes en la columna cervical o superior, mediante placas y pequeños tornillos que apresuran la unión de un injerto a la columna.
Con esto se asegura el mantenimiento de la curvatura natural en la zona del cuello.
Peña aseguró que la sencillez del tratamiento permite tratar incluso a las personas mayores de 75 años con un alto grado de seguridad.
De no ser tratados, "ellos quedan condenados a prótesis externas, medicamentos desinflamatorios, con los sabidos efectos secundarios, y otros métodos conservadores. La edad no es impedimento para curarse", aseveró.
Colaboró con esta información la corresponsal Zahyleen Mora.