Las célebres travesuras de El Niño siguen causando dolores de cabeza en Costa Rica.
Aunque las primeras lluvias de mayo comenzaron a reverdecer pastizales y sembradíos, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) aún contabiliza las pérdidas ocasionadas por el fenómeno.
Esteban Brenes, titular de Agricultura, informó ayer de que el monto de los daños causados por la sequía subió de ¢6.000 millones, a inicios de mayo, a ¢6.500 millones a mediados de ese mismo mes.
Así lo manifestó en la Casa Presidencial tras retirarse de la sesión del Consejo de Gobierno.
Brenes expresó que las zonas más afectadas son la norte, Huetar Atlántica y Chorotega. Allí se han visto perjudicadas actividades como la siembra de frijoles, arroz y hortalizas; así como la ganadería y la pesca.
Por otra parte, el jerarca anunció que el Gobierno decidió darle "un gran empujón" al sector agrícola y agropecuario del país incrementando los recursos para ambas áreas en forma considerable.
Explicó que el presupuesto de 1999 para el agro será de ¢38.500 millones, lo cual ,según afirmó, representa un aumento "extraordinario", si se compara con los ¢24.000 millones gastados en 1997.
El funcionario destacó que el ajuste será financiado con recursos públicos y que se pretende hacer una mayor inversión en infraestructura, obras y los programas de reconversión productiva.
Muerte de reses
Luis Fernando Vargas, director regional del MAG en San Carlos, comunicó ayer queEl Niño ha ocasionado daños por ¢3.000 millones solo en localidades de la zona norte como Los Chiles, Guatuso y Upala.
Dicho fenómeno consiste en un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial que afecta la circulación atmosférica, por lo que la época seca se extiende, crecen las precipitaciones en el Caribe y bajan en el Pacífico.
Se espera que sus efectos se terminen de disipar en el mes de julio.
Vargas detalló que en ese sector murieron unas 700 cabezas de ganado durante las últimas tres semanas debido a trastornos digestivos relacionados con la ingesta de los llamados "pastos tiernos".
Dicha situación elevó a 3.200 la cantidad de cabezas que se han perdido en los últimos meses.
Vargas advirtió que, irremediablemente, más reses van a correr la misma suerte en los próximos días pues, debido a la prolongada sequía, estos animales perdieron mucho peso.
Agregó que para contrarrestar este problema se acordó importar de Brasil cuatro toneladas de semilla de braquiaria y guinea -valoradas en ¢16 millones- para renovar los pastos arrasados por la sequía.
También se contempla la posibilidad de ayudar económicamente a los ganaderos de menores recursos para que puedan adquirir vitaminas para evitar que los animales sigan muriendo por debilitamiento.