El exdirectivo del Banco Central, Juan Antonio Robles Aguilar, y José Luis López Gómez, uno de los 16 acusados por el descalabro del Banco Anglo Costarricense (BAC), fueron detenidos ayer, a las 2:30 p.m., por orden del Juzgado Cuarto de Instrucción de San José, y trasladados a la Unidad de Admisión de San Sebastián.
Ambos figuran como supuestos responsables del delito de fraude de simulación, que habría sido cometido el 26 de agosto de 1994, cuando pretendieron realizar una aparente rescisión del contrato de compraventa de la Hacienda Sigg, propiedad de Gondreville S.A. --conformada por López y Robles Aguilar-- a la sociedad panameña Demodel, en la que el primero también tiene participación.
Este inmueble, que tiene un valor de $2,8 millones, está conformado por varias fincas ubicadas en Los Angeles de Santo Domingo de Heredia, el cual se destinaría para un proyecto urbanístico. Esta finca incluso fue invadida por 150 familias el 1° de agosto de 1996.
Un informe entregado por el Ministerio Público detalla que este traspaso ocurrió un mes antes de que López fuera procesado por el descalabro financiero del Anglo --causa en la cual tiene pendientes 17 acusaciones de peculado-- con el fin de evadir un posible embargo de bienes. (Véase recuento.)
El fraude de simulación es definido por el artículo 218 del Código Penal como la acción que comete aquel que hiciera un contrato, acto, gestión o escrito judicial simulado en perjuicio de otro. (Recuadro aparte.)
Resignados
Juan Antonio Robles, primo del exgerente del extinto banco Carlos Hernán Robles, y José Luis López, comisionista chileno de esa entidad, fueron notificados de esa acción en su contra el viernes pasado y citados para declarar ante el Juzgado ayer a la 1 p.m.
Como lo esperaban, a las 2:30, una vez concluida su indagatoria, el juez ordenó su traslado a la Unidad de Admisión de San Sebastián, adonde llegaron a las 3:45 p.m.
De acuerdo con uno de los asesores de López, Juan José Sobrado, ya iban preparados para recibir la noticia de su detención provisional, luego de que por el mismo delito --relacionado con el supuesto traspaso de cinco caballos-- el exgerente del BAC fuera apresado el jueves 8 de mayo.
El también permanece en San Sebastián, mientras el Tribunal Cuarto conoce --desde ayer-- una apelación a la denegatoria de excarcelación.
Es por esta razón también que desde el viernes pasado los abogados presentaron la solicitud de excarcelación, la cual debe ser resuelta en las próximas horas.
En este caso, según Sobrado, su cliente explicó ante el juez cuarto, Ewald Acuña, que en 1994 se había pagado la mayor parte del costo de la propiedad, pero al quedarse sin dinero trataron de pasar el trato a manos de Demodel S.A. como "instrumento financiero para emitir nuevas acciones", pero que al final con las acusaciones por la quiebra del BAC no se realizó y todas las acciones quedaron a nombre de López.
"Prueba de que estaba diciendo la verdad y no teme un juicio, José Luis entregó al juez los libros y las acciones completas", agregó el defensor.
Aunque se realizaron dos llamadas al bufete Robles-Laclé para conversar con Manuel Emilio Ramírez, abogado de Robles, se informó de que no se encontraba y tampoco devolvió los telefonemas.
De vuelta
José Luis López había ingresado en prisión por primera vez el 21 de setiembre de 1994, siete meses después del cierre del BAC, y abandonó el Centro Penitenciario La Reforma el 1° de marzo de 1995.
Por el contrario, sobre las espaldas de Robles Aguilar aún no pesa ninguna acusación vinculada con el Anglo, aunque el Ministerio Público inició una investigación en su contra --lo mismo que contra López y Carlos Hernán Robles-- el 21 de abril pasado, por supuestos delitos de administración fraudulenta en calidad de cómplice por aparente participación en la apropiación de ¢9,4 millones girados por el BAC.
En esa ocasión, Robles Aguilar reiteró que no tenía ninguna relación con las empresas de López.