Colocada en el carrito de venta de granizados, nadie imaginaría que esa marqueta de hielo hubiese sido arrastrada minutos antes por el piso del cajón de un camión de carga liviana.
La Nación presenció este sábado 20 de junio, al mediodía, la inadecuada manipulación de este producto en el parque del centro de Desamparados, San José.
El transportista del hielo, proveedor del puesto, se detuvo a un lado del carrito de granizados, y un joven subió al cajón para buscar el producto protegido únicamente con unas lonas.
Ahí mismo, usó un enorme pica hielo para desprender un pedazo de marqueta, y lo arrastró por el suelo del camión donde él había caminado minutos antes.
Finalmente, el joven tomó la marqueta con sus manos, desprovistas de guantes, y llevó el producto al puesto de granizados.
La marqueta, pasada por el piso, quedó dentro de un saco, lista para que la vendedora raspara el hielo de los copos de sus clientes.
La Nación observó este sábado cómo trabaja este puesto porque uno de sus granizados arrojó indicadores de mala higiene en la manipulación del alimento.
El producto fue comprado el miércoles 17 de junio, y analizado luego en el Laboratorio de Microbiología de Alimentos de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Los análisis no hallaron contaminación por heces, pero “salieron alterados otros indicadores que evidencian falta de aseo en la manipulación de la comida”, dijo María Luisa Arias, jefa del laboratorio.
Marqueta más barata. La dueña del puesto, Luisa Dobles, reconoció que desconocía si este proveedor tenía permiso sanitario para distribuir las marquetas de hielo.
“Le compramos a un señor que supuestamente tiene registro sanitario, pero le compramos, también, a este otro señor (del camión de carga liviana), no sé si tiene permiso del Ministerio de Salud”, dijo.
Dobles defendió la limpieza con que prepara sus granizados. Sin embargo, permaneció callada cuando se le consultó por qué adquiría marquetas de hielo de dudosa seguridad para los consumidores. “Los copos no necesitan de permisos de venta, ningún cliente se ha quejado”, dijo.
La Nación procuró conversar el fin de semana sobre el tema con la alcaldesa de Desamparados, Maureen Fallas, pero no hubo respuesta al mensaje dejado en su celular.