El Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (AIJS) puso en marcha el nuevo Centro de Inspección Técnica de Equipos (CITE). El sistema permitirá verificar el estado físico, mecánico y eléctrico de los vehículos y equipos de asistencia en tierra que operan en la plataforma aeroportuaria.
Todos los equipos autorizados deberán superar dos revisiones obligatorias al año. Aquellos que aprueben la inspección recibirán el marchamo aeroportuario que los faculta para circular en el aeródromo.
Durante el proceso, se analizan las condiciones mecánicas y el cumplimiento de los requisitos de identificación solicitados para operar dentro de la terminal. Aeris Holding Costa Rica señaló que es una facilidad especializada única en Latinoamérica.
De acuerdo con la empresa, el nuevo centro permitirá verificar que todos los equipos autorizados para operar dentro de la plataforma aeroportuaria cumplan con los más altos estándares técnicos y de seguridad. Esto fortalecerá la seguridad operacional, reducirá el riesgo de fallas mecánicas y contribuirá a una operación más eficiente, confiable y continua.
La flota autorizada en el lado aéreo ronda las 1.150 unidades. Aeris informó de que la gran mayoría de esta flota debe someterse a las revisiones de esta instalación.
De esta revisión se exceptúa a los equipos sobredimensionados que, por razones de seguridad operacional, son evaluados de manera directa en sus zonas de estacionamiento.
¿Qué ocurre cuando alguno de los vehículos o equipo reprueba la inspección?
Las razones que pueden impedir la aprobación del equipo son: deficiencias en sistemas esenciales, deterioro en la estructura, fugas o desgaste excesivo de componentes.
En esos escenarios, la unidad no podrá operar hasta corregir los fallos y superar una reinspección. Tras detectarse una falla, la compañía correspondiente dispone de un plazo de siete días calendario para solventar las correcciones.
El director ejecutivo de Aeris, Ricardo Hernández, afirmó que el proyecto fortalece la seguridad operacional y promueve el mantenimiento preventivo. El proyecto implicó una inversión cercana a los $2 millones entre infraestructura y tecnología de precisión.
