
La sección de Delitos Económicos del OIJ detectó aparentes errores de cálculo por parte del Ministerio de Hacienda en la pesquisa emprendida con respecto al empresario Mario Villatoro Jiménez por presunta evasión tributaria.
La Dirección General de Tributación estimó que, entre 1998 y el 2001, el salvadoreño dejó de pagar impuestos por más de ¢1.200 millones.
Hacienda efectuó el cálculo al sumar los depósitos que ingresaron en las cuentas del empresario durante ese período.
Partió de la idea de que todo eran ganancias, sin descontar algunos rubros, como gastos de inversión, salarios y préstamos, según el OIJ.
La primera denuncia del fisco se presentó ante el Ministerio Público el 4 de febrero del 2003 y estaba relacionada con 16 tiendas dedicadas a la comercialización de ropa.
Tributación detectó movimientos financieros por ¢2.991 millones, monto que, según los investigadores de Hacienda, “corresponde a ingresos obtenidos en virtud de la actividad comercial que las sociedades realizan”.
El 10 de junio del 2004, los agentes de Delitos Económicos entregaron al fiscal Mínor Soto el informe DEF-302-03/04.
Concluyeron que Tributación Directa consideró como utilidades (ganancias) el dinero hallado en las cuentas.
Matemática fiscal
“No existen elementos que señalen que la totalidad de los ingresos bancarios son únicamente producto de las ventas de mercancía”, determinó, por su parte, el OIJ.
En su informe, los agentes puntualizaron que el 70 por ciento del dinero corresponde a costos.
“En esa actividad comercial, si se quiere vender, se tiene que invertir en existencias de mercancías”, explicaron.
Al no contar con las facturas de ventas, los investigadores no pudieron verificar la existencia de una evasión.
Los agentes también enfatizaron que parte de las ganancias de Villatoro provenían de la venta de mercancías exentas del pago de impuestos, como útiles escolares.
El otro caso fue denunciado por Hacienda el 20 de agosto del año pasado, como parte de una investigación tributaria sobre la tienda Bimbar de San José, S. A., también propiedad de Villatoro.
Diferencia
Para el año 2002, el empresario reportó utilidades por ¢10,9 millones. No obstante, los investigadores del fisco encontraron depósitos en sus cuentas por ¢82,7 millones.
“(Se ha llegado) a presumir que los dineros depositados en las cuentas de la sociedad corresponden a ingresos percibidos por la empresa por el desarrollo de su actividad comercial”, detalla el informe SGF-526-03 de la Dirección General de Tributación.
Los agentes del OIJ concluyeron que ese dinero en realidad correspondía al pago de planillas y así lo plasmaron en el informe 104-DEF-501-03/04.
“Los movimientos que se aprecian en la cuenta corriente (...) fueron para pago de planillas del personal en todo el país, bajo el sistema de pago automático por transferencia automática a la cuenta corriente o de ahorro del empleado. Esto motiva que la determinación de impuestos no se hizo sobre base cierta”, señalaron.