La costarricense Maritza Castillo Mendieta confía en que el Gobierno costarricense tienda la mano a su hijo, un soldado con nacionalidad tica acusado de desertar en Iraq de su unidad del ejército de Estados Unidos.
Se trata del sargento Camilo Mejía, hijo del trovador Carlos Mejía Godoy, quien tiene la nacionalidad costarricense y nicaragüense. Él es juzgado actualmente ante una corte marcial en Georgia por deserción.
Mejía combatió en la guerra en Iraq y en octubre pasado regresó a su hogar en Miami, Estados Unidos, para pasar dos semanas de vacaciones, pero decidió no volver a combate.
El sargento optó por no reintegrarse en octubre pasado a Iraq, donde llevaba destinado varios meses, al considerar “ilegal” la guerra y haber asistido, según declaró, a maltratos contra prisioneros iraquíes.
“Vine (a Estados Unidos de permiso) y decidí no volver (a Iraq), porque puse en duda la legalidad constitucional e internacional de la guerra”, dijo en conversación telefónica con la AFP.
Castillo Mendieta aseguró a La Nación anoche, vía telefónica, que su hijo, quien estudió unos años en el Colegio Calasanz, nunca creyó en la guerra contra Iraq, y que, pese a que había terminado su contrato con el ejército y manifestado su interés en retirarse, fue obligado a ir. Esto último era una posibilidad estipulada en el contrato.
Por considerar que es una guerra injusta, Mejía se declaró objetor de conciencia. Además, reclama que según un tratado existente, ningún costarricense puede ser obligado a permanecer el en ejército o ir a la guerra. Sin embargo, este argumento fue desestimado por el juez al considerar que él no fue obligado a entrar en el Ejército.
Pero, Castillo Mendieta confía en que el Gobierno costarricense tome cartas en el asunto. A la fecha, ellos no ha establecido contacto con representantes gubernamentales, pero esperan hacerlo pronto. Su intención es que el Gobierno tico revise el tratado y defienda su cumplimiento.