El sonido de los tambores y la estridencia de los platillos encubrió ayer el monótono ruido urbano de calle 11, en la capital.
Los múltiples colores de un león ancestral que comenzaba a mover su cola tornasolada en plena acera, atraía las miradas de los transeúntes.
Adentro, en el restaurante Tin-Jo, decenas de personas esperaban descubrir el rostro de aquello que escuchaban.
Y el león entró. La vigorosidad de su baile capturó la atención de los presentes, que no dejaron de observar cómo el animal de tela serpenteaba por el pasillo.
Así, con la Danza de Leones se celebró ayer en el país el año nuevo chino, una de las principales fiestas para millones de asiáticos.
Ese animal protagoniza el baile porque es símbolo de paz en la cultura oriental y espanta los malos augurios.
En nuestro país, la Fundación Cientec y el mencionado restaurante organizaron una serie de actividades con motivo de la celebración, para unirla con la astronomía.
¿Por qué esa relación? Bueno, porque los chinos formularon un calendario que se rige por las fases lunares y los movimientos solares.
Es por eso que cada año nuevo chino empieza en una fecha diferente.
El 24 de enero marcó este comienzo, porque ese día salió la segunda luna nueva desde el solsticio de invierno, en diciembre pasado.
De acuerdo con el calendario chino, el año que recién empezó es el 4699.
En la cultura oriental el registro de tiempo es circular. Esto quiere decir que repite ciclos cada 12 años.
Según explicó María Hon, propietaria del restaurante Tin-Jo, cada año es identificado por un animal y este es el de la serpiente.
Algo de China
Durante todo el día de ayer quienes asistieron al Tin-Jo pudieron aprender a usar palillos chinos, disfrutar comidas típicas, ahondar en la relación ciencia-cultura y conocer algo del idioma.
Patricia Mena Aragón, de 9 años, aprendió a identificar palabras en chino y probó su conocimiento en un pequeño juego.
"Siempre me ha gustado la letra y las actividades que ellos hacen. Por eso vine", dijo la pequeña.
Como parte de la celebración, la gente pudo observar algunos decorados autóctonos.
"Nosotros celebramos el año nuevo con mucho simbolismo. Los colores rojo y dorado tienen mucho significado: buena suerte, felicidad, fortuna", manifestó Hon.
Eso explica los tres rótulos rojos, impresos con letras doradas, que daban la bienvenida:
"Cuando hay paz entre las personas, hay paz en el mundo entero".