El País

Lucha contra enemigo oculto

Operaciones cuestan casi ¢67 millones por semestre


      
      
    Armado con un detector de matales, un zapador -no identificado- rastrea el área donde se presume que puede haber minas enterradas. PIES DE PLOMO.
Armado con un detector de matales, un zapador -no identificado- rastrea el área donde se presume que puede haber minas enterradas. PIES DE PLOMO.

Frontera norte. El peligro está latente. Cualquier error o paso en falso podría acabar con la vida de una o más personas, pero eso no detiene a quienes deben caminar por los campos minados -que existen en esta región- en busca de los 5.000 explosivos que están allí ocultos, bajo tierra.

Lentamente y con la vista siempre dirigida hacia el suelo, 37 zapadores del Ministerio de Seguridad Pública, asesorados por la Organización de Estados Americanos (OEA), recorren -a diario- los bordes de la frontera con Nicaragua.

Su misión: detectar y destruir todas las minas antipersonales que fueron "sembradas" en suelo tico, durante la década anterior, por guerrilleros que luchaban contra el régimen sandinista de Managua. Hasta ayer habían sido destruidas 64.

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