La aparición de lluvia ácida, provocada por la laguna caliente del volcán Poás, "aún no produce daños que vayan más allá de los alrededores del cráter principal".
Así lo dio a conocer ayer el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori).
El martes, expertos realizaron una visita a la parte alta de Poasito, al sureste del volcán, donde los vecinos confirmaron la presencia de gases ácidos en el aire.
"Posiblemente, ha ayudado el hecho de que ha estado lloviendo a diario en la zona y ello contribuye a la atenuación de los efectos de los gases ácidos", destacó el informe.
Funcionarios del Ovsicori concluyeron también que "la actividad fumarólica no está acompañada de ascenso de magma", según un estudio del viernes 13 de mayo.
Ese día, trabajadores del parque nacional reportaron gran cantidad de emanaciones ácidas, lo que molestaba al respirar a quienes estaban de visita en el lugar.
Los cambios en la laguna comenzaron a notarse desde Semana Santa, según el Ovsicori.
"A partir del 9 de mayo, la actividad sísmica en la vecindad del volcán aumentó", señaló. Esto provocó la apertura de las fumarolas.
Además, la temperatura en la laguna varió: pasó de 22° en febrero a los 45° el viernes anterior.