
La extracción de los 30.000 litros de hidrocarburos que contaminan un pozo en Belén, Heredia, se extenderá unos cinco meses más.
Desde diciembre, cuando el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) asumió la limpieza de la toma, hasta la fecha, se han sacado 8.000 litros de carburantes.
Ricardo Sancho, jerarca de la entidad, afirmó que ya están abiertos los 10 pozos por donde se extraerá el agua contaminada.
“Esto nos permitirá hacer un trabajo más sistemático”, dijo.
El líquido extraído de la toma se bombea hasta un gran tanque donde un equipo especial separa el agua del combustible.
El sobrante de agua pasa a un segundo tanque para luego verterlo en la quebrada Guaria que pasa cerca del lugar.
Sancho aseveró que ese líquido sale totalmente libre de carburantes por lo que no existe ningún peligro de contaminación.
El combustible se lleva en camiones cisternas hasta un plantel de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) en Moín, donde se desecha.
La contaminación la produjo, presuntamente, una estación de gasolina de Barreal de Heredia.
De acuerdo con los estudios de laboratorio, el agua del pozo se mezcló con diésel y gasolina.
Un solo galón de combustible (3,7 litros) puede contaminar 50 millones de litros de agua.
El pozo afectado pertenece a la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH) aunque este nunca ha suministrado agua a los pobladores heredianos.
La gasolinera Zona Franca, ubicada junto al pozo de ESPH, fue clausurada y ahora enfrenta una investigación por parte del Ministerio Público.
El problema se detectó en setiembre del 2004.
De acuerdo con representantes de AyA, la contaminación se halla a unos 20 metros de profundidad y concentrada en un acuífero colgado cuyas aguas no se usan para consumo humano.
Sin embargo, persiste el riesgo de que la mancha de carburantes se extienda hasta el acuífero Colima Superior, ubicado a 50 metros, y del cual depende el agua potable de 1,5 millones de personas.
Ahorro. AyA asumió la “reparación ambiental del pozo”, tras el fracaso de dos intentos para contratar el servicio a una empresa privada.
Sancho explicó que en el último proceso de licitación, la única firma que ofertó no tenía experiencia en el tipo de suelos en el que se dio la contaminación.
Además, cobraba $350.000 (¢182 millones) por los trabajos, mientras el AyA invertirá solo unos ¢100 millones.
“Nosotros siempre hicimos una previsión presupuestaria por $360.000, pero posiblemente no los vamos a gastar”, contó Sancho.
Según el jerarca, además de dinero se ahorrará tiempo, pues la contratación de una firma privada retrasaría el inicio de los trabajos de reparación ambiental.
También defendió la calidad de los estudios geofísicos hechos por especialistas de ESPH los cuales permitieron determinar la profundidad y extensión del área contaminada.
En la tarea de limpieza, liderada por AyA, además participan: ESPH, Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) y Recope.
