Tras casi cuatro días de estar secuestrado por varios hombres cuya identidad aún se desconoce, ayer fue liberado el joven Érick Castro García, de 17 años, hijo del empresario autobusero Carlos Castro Solano.
Los plagiarios dejaron al muchacho a unos 300 metros de la delegación distrital, en Linda Vista de Río Azul, en el cantón de La Unión.
El capitán Marvin Vargas Arias, director regional de la policía rural, dijo que ellos recibieron información de que dos personas habían abandonado, a la orilla del camino, a un joven maniatado y amordazado. El aviso se los dio el conductor de un auto particular, a las 5:40 p. m.
Vargas explicó que, según versión de testigos, al muchacho lo bajaron dos hombres de un Isuzu Trooper blanco, con franjas rojas.
Uno de los sospechosos es de tez morena, grueso y alto. El otro es blanco, de complexión gruesa, con bigote y anteojos gruesos.
Érick Castro permaneció en la delegación de Linda Vista hasta las 7:25 p. m., cuando sus papás, Carlos Castro y Virginia García Fallas, lo recogieron.
"El muchacho estaba bien. No necesitó atención médica. Contó que en ningún momento fue agredido. Sí estaba un poco nervioso", dijo Vargas.
El joven fue llevado a su casa, ubicada en San Miguel de Desamparados, a pocos kilómetros de donde se produjo la liberación.
Un eslabón más
El plagio empezó a eso de las 00:30 de la madrugada del jueves pasado, cuando el joven fue interceptado en Coris de Cartago mientras se dirigía hacia su casa.
Según informó el director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Jorge Rojas, varios hombres (no se ha precisado cuántos) obligaron a Érick a irse con ellos y se llevaron su vehículo.
Posteriormente, el carro apareció abandonado la mañana del sábado en las cercanías del restaurante Los Chespiritos, en el cerro de la Muerte, carretera Interamericana Sur.
Rojas dijo que está por confirmarse si la familia hizo un pago por ¢3 millones para lograr la liberación.
"Lo que tenemos es extraoficial. Tengo que hablar con la familia para conocer los detalles de la negociación que hicieron", dijo Rojas. Agregó que el grupo estaba pidiendo ¢100 millones, cifra que el empresario no pudo pagar.
Fuentes policiales, que prefirieron el anonimato, dijeron que al joven lo liberaron tras el pago de dinero en un lugar que aún no se ha precisado.
Se presume que se trata de una banda de extranjeros, debido al acento con el que hablaban, pero no se sabe a ciencia cierta cuántos miembros la integran.
Por la forma de actuar, los policías sospechan de que se trata de un grupo profesional y peligroso.
Los plagiarios, al parecer, se enteraron de que la policía les seguía la pista y eso dio al traste con una negociación previa, la madrugada del viernes.
Al muchacho lo mantuvieron, aparentemente, en dos sitios cercanos al lugar del secuestro, con el objetivo de despistarlo.
Este plagio es uno más de varios que se han producido en las últimas semanas.
Entre ellos, el de Jénnifer Esquivel Bolaños, también de 17 años, quien fue liberada el 14 de marzo, y el de un niño de apellido Cajiao, liberado el 3 de noviembre, aparentemente tras el pago de un millonario rescate.
Información elaborada también por los periodistas de La Nación Adrián Meza y Rónald Matute.