
Liberia (Guanacaste). Durante años, esta ciudad ha visto pasar de lado a los miles de turistas, nacionales y extranjeros, que visitan las playas y otras atracciones, como el Parque Nacional Santa Rosa y los volcanes Arenal y Rincón de la Vieja. Pero los liberianos están empeñados en cambiar esa historia.
A la cabeza de esta cruzada se encuentra la Cámara Liberiana de Turismo (Calitur) y sus esfuerzos ya empiezan a rendir frutos, pues cada vez son más quienes vienen y se acercan al distrito primero de Liberia para conocer su oferta cultural, histórica y arquitectónica.
Así, por ejemplo, el visitante puede tomar un tour por la ciudad, el cual le mostrará las principales instituciones públicas asentadas aquí y valiosos y antiquísimos inmuebles como el edificio de la desaparecida Gobernación de Guanacaste, la ermita de La Agonía, la Comandancia de Plaza y la Calle Real, caracterizada por su rica arquitectura de estilo colonial.
Los recorridos se concentran en el casco liberiano, donde es posible observar elementos urbanos que recuerdan la influencia de quienes inmigraban desde Nicaragua, a veces por razones políticas, para establecerse aquí y construían sus viviendas reproduciendo el estilo imperante en su tierra natal.
Poco a poco, el impacto de la promoción de Liberia se nota. Ya es corriente observar turistas disfrutando un granizado en el parque Central Mario Cañas o tomando fotografías de las casas antiguas.
Calitur y otros grupos locales pretenden atraer a esas personas --mayormente procedentes de Estados Unidos y Europa- que arriban a la ciudad sin un paquete turístico definido para seducirlos a permanecer más tiempo y plantearles opciones
Cultura viva
Para Hugo Zúñiga, miembro de la Asociación para la Cultura de Liberia, la capital guanacasteca tiene potencial turístico para compartir con los visitantes. Una opción, agregó, es ponerlos en contacto con la historia local, que es "palpable y tangible; la vemos en los rasgos de la gente, la forma de hablar, la arquitectura y la comida".
Sin embargo, recalcó que el liberiano debe hacer conciencia del valor y la riqueza de su cultura. "Guanacaste, y Liberia en particular, forman parte del límite sur de todo lo que fue la cultura mesoamericana", que se extendió desde México hasta el noroeste de nuestro país, y que dejó "el legado del maíz, la marimba y el barro".
Otra veta para el turismo son las haciendas ganaderas del Pacífico, en cuyas pampas nació la figura del sabanero (que hoy se procura preservar en un museo dedicado a él, en la Casa de la Cultura). En una de esas, llamada La Chácara, se ofrecen representaciones artísticas y se pone al viajero en contacto con toda esa vida que ha existido en las fincas.
Lo que falta por hacer
Para atrapar a los turistas no solamente hay que explotar lo que se tiene, sino desarrollar otros proyectos, advirtió Pedro Muñoz, presidente de Calitur. "Se han realizado importantes esfuerzos, en coordinación con la Municipalidad, para mejorar la apariencia de Liberia y hacerla más atractiva para el turista", manifestó.
Entre lo que falta por hacer, la vicealcaldesa, Sonia Álvarez, enumeró la remodelación del parque Mario Cañas Ruiz, la construcción de un anfiteatro y la pintura del edificio de la antigua Gobernación de Guanacaste, entre otros asuntos. Admitió que, aunque son planes a corto plazo, aún no se tiene definido cuándo se echarán a andar.
Muñoz sugirió a la Municipalidad otras obras, como aprovechar el legado histórico de los barrios La Victoria y Condega, así como el embellecimiento del edificio de la Comandancia de Plaza.
Hacer atractiva a Liberia pasa por la limpieza y el ornato, y en esto trabajan grupos de ciudadanos, como la Asociación Liberia, Ciudad Blanca y Limpia, uno de cuyos propósitos es lograr un adecuado manejo de la basura.