El exministro colombiano de Minas y Energía Alvaro Leyva Durán, sobre quien pesa una orden de captura internacional por haber recibido dinero que presuntamente provenía del narcotráfico, declaró ayer que la acusación tiene su origen en una persecución del presidente de Colombia, Ernesto Samper, y de la Fiscalía General de la Nación de ese país.
Leyva habló con periodistas de medios locales y extranjeros en el hotel Villa Tournón, en San José ayer, entre las 3:40 y las 5:30 p. m. en una conferencia de prensa a la que llegó acompañado por su hija, Inés Leyva, quien ingresó ayer al país procedente de Colombia.
En forma serena y reposada, Leyva, cargado de documentos, inició su primera comparecencia pública con una breve reseña sobre su trayectoria como político y negociador en asuntos de paz.
Sus declaraciones se produjeron solo dos días antes de que asuma al poder el presidente electo, Andrés Pastrana, de quien Leyva ha sido un cercano colaborador.
El exministro conservador, de 56 años de edad, sostuvo que no regresará a Colombia porque teme ser asesinado.
"No le voy a poner mi pecho a las balas", reiteró al tiempo que señaló que ya le dio la cara a la justicia cuando fue llamado a una indagatoria por la Fiscalía, el 4 de junio de este año y que sus alegatos no fueron atendidos.
La Fiscalía General de la Nación, de Colombia, le atribuye haber recibido, en noviembre de 1994, un cheque por 49 millones de pesos colombianos que provenían de una cuenta perteneciente a una empresa fachada del cartel de Cali.
El político representaba en ese entonces a la firma vendedora de vagonetas Earth and Space -registrada en Bahamas- y, en una transacción de 30 de esos vehículos, recibió el dinero para garantizar la compra de repuestos.
De 56 años de edad, calificó su caso como "una sacada de clavo del presidente Samper" por la actitud crítica que él mantuvo desde que se descubrió la participación de fondos del cartel de Cali en su campaña.
Señaló que también Samper le cobra el acercamiento entre las Fuerzas Revolucionarias Armadas de Colombia (FARC) y Andrés Pastrana, lo que influyó en la victoria de este contra el aspirante oficialista Horacio Serpa.
Eventual asilo
Cuando los periodistas le preguntaron por qué si alega persecución y amenazas, aún no solicita el asilo en nuestro país, respondió que "todo viene en su momento y lugar".
Explicó que el cambio de gobierno en Colombia el próximo viernes no es la circunstancia apropiada para solicitarlo.
Añadió que lo único que pide por ahora es tranquilidad y que se calmen los ánimos.
Adelantó que hoy llegarán al país su esposa y otra de sus hijas. Sobre su esposa dijo que "tuvo que salir de Colombia porque la vida allí se le hacía insoportable".
Leyva explicó que se siente vinculado a Costa Rica desde hace muchos años y que aquí tiene primos hermanos, entre ellos, "una prima casada con un distinguido tico".
El exministro manifestó que hace diez años empezó sus contactos con la Fundación Oscar Arias para la Paz.
Defensa de negocio
Leyva defendió la venta de 30 vagonetas de volquete que en junio de 1994 efectuó en Colombia.
Aseguró que la Fiscalía tiene en su poder todos los documentos de descargo pero que les ha restado valor para convertir en proceso jurídico en un proceso político.
Dijo que él contacto inicial se hizo con Prodeco S. A., adjudicataria y explotadora de carbón en la zona de La Guajira.
Señaló que los personeros de Prodeco le indicaron que la venta de las vagonetas debía canalizarse a través de la firma Cominco -contratista de Prodeco-, representada por Jairo Aparicio Lenis y, en consecuencia, la negociación se concretó con este.
Sobre José Wílliam Romero, el hombre que giró el cheque de los 49 millones que después resultó provenir de una cuenta que pertenecía a una compañía fachada del cartel de Cali, Leyva sostuvo que nunca lo ha visto.
Añadió que el cheque le fue entregado por Jairo Aparicio Lenis, del que nadie en esa época conocía los antecedentes y que era el representante de Cominco.