Los 500 estudiantes del colegio San Martín, en Ciudad Quesada, San Carlos, ya cumplieron dos años de recibir lecciones hacinados en una sede regional de asociaciones de desarrollo.
Desde enero del 2006 la Junta de Educación del colegio cuenta con ¢125 millones para construir 19 aulas y dotar a los jóvenes de un sitio cómodo para estudiar.
Sin embargo, la cantidad de planos, permisos y licitaciones por cumplir y la lentitud con que avanzan estos procesos obliga a los muchachos a tener paciencia y a esperar un mes más para que la construcción comience.
El Ministerio de Educación Pública (MEP) giró desde diciembre del año pasado ¢1.500 millones para realizar trabajos en 56 escuelas y colegios con necesidades urgentes, pero las obras aún no empiezan.
Así lo corroboró La Nación tras un recorrido por varias comunidades en San José, San Ramón, San Carlos y Dulce Nombre de La Unión, Cartago.
En San José, el MEP reporta haber depositado ¢26 millones para la escuela Elías Jiménez, en San Rafael Abajo de Desamparados, pero el dinero se repartió en otros siete centros y esa escuela no vio llegar ni un cinco.
El dinero para que 1.350 estudiantes de la escuela Elías Jiménez tengan un pequeño gimnasio salió de la "operación empanada", como llamó el director, Carlos Corrales, los bingos, las rifas y las ventas de comida por parte de la comunidad.
Congojas. La situación es mucho más apremiante en el liceo de Dulce Nombre de La Unión, Cartago, donde los 240 alumnos ya cumplen su segundo ciclo lectivo en el gimnasio de la localidad.
A principios de diciembre recibieron ¢60 millones para construir 10 aulas, pero todavía no han comprado el terreno para construirlas y el director del colegio, Edgar Evans, ni siquiera tiene una fecha exacta para completar todos los requisitos que exige el Centro Nacional de Infraestructura Educativa (Cenife).
Según alegó, debe presentar planos del proyecto y luego sacar a licitación la compra de un terreno apto para las aulas. Si no hay apelaciones, quizá en diciembre empiece la construcción, 12 meses después de que se giró el dinero.
Para entonces no hay garantía de que los ¢60 millones alcancen para las 10 aulas previstas, de acuerdo con lo que señaló Evans.
Deficiencias. El nuevo ministro de Educación, Leonardo Garnier, aceptó que "hay grandes problemas de infraestructura".
Sin precisar cuándo se ejecutarán los ¢1.500 millones que dejó asignados su antecesor, Manuel Antonio Bolaños, el jerarca del MEP garantizó que hará nuevos inventarios sobre las necesidades de los centros en infraestructura. Colaboraron Jairo Villegas, Carlos Hernández, Zoila Rita Mora y Jorge Navarro.