Ayer fue el primer día que le correspondió al oficial Vilmar Zúñiga Calvo la vigilancia en la caseta policial de Sagrada Familia.
Pese a sus 16 años de servicio en la Fuerza Pública, a este agente de 41 años de edad y padre de seis hijos, nunca le había correspondido permanecer en esa caseta policial.
Ayer estuvo tranquilo en ese recinto hasta las 2 p. m. cuando fue atacado por el exconvicto Marvin Umaña Fernández.
En ese momento el oficial Zúñiga estaba solo en la caseta. Otros tres compañeros recorrían diferentes sectores de Sagrada Familia, al sur de San José.
Zúñiga nació en Cuajiniquil de La Cruz, un pequeño poblado costero en Guanacaste, el 16 de junio de 1962.
Ingresó en la Fuerza Pública en 1987; inicialmente fue destacado en la Comisaría de Ciudad Cortés.
En 1992 fue trasladado a San José a laborar en la Segunda Comisaría, ubicada en Sagrada Familia.
Él vivía con su compañera, Jacqueline Obando, en el barrio San Martín de San Sebastián.
El ministro de Seguridad, Rogelio Ramos, dijo que el Gobierno hará lo que esté a su alcance para darle apoyo a los familiares.
El comisionado Luis Hernández, director Regional de la Fuerza Pública, informó de que el sepelio se realizará mañana, a las 9 a. m., en el templo del barrio San Martín.