Cartago. Vestida con un nuevo traje y acompañada del aplauso de centenares de entusiastas fieles, La Negrita de Los Ángeles se trasladó ayer desde su Basílica hacia la iglesia de El Carmen, en Cartago.
Allí se quedará hasta el 7 de setiembre, cuando regresará a su casa, tal como lo dicta la tradición que se inició en 1782.
Según explicó el obispo José Francisco Ulloa, presidente de la Conferencia Episcopal, en aquel año monseñor Esteban Lorenzo Tristán decidió trasladar la imagen de la patrona de Costa Rica pues las festividades caían en excesos como el alcohol.
“Monseñor Tristán no quería que la Virgen de los Ángeles fuera testigo de aquello, pero después se convirtió en toda una tradición”, comentó Ulloa, quien presidió la misa de despedida.
A las 9 a. m. y bajo un fuerte sol, decenas de personas se acomodaron en los alrededores del santuario de la Basílica para participar de la eucaristía que cerró las celebraciones en honor a La Negrita.
Después de hora y media, la imagen fue llevada a una carroza para iniciar el paseo hacia la iglesia de El Carmen, la cual se ubica a 800 metros de la Basílica.
Justo en ese momento algunos fieles advirtieron de la presencia de una nube blanca en el cielo con forma de paloma. No se dudó en afirmar, entre murmullos y expresiones de fe, que aquello era un milagro de La Negrita.
Después de la conmoción, arrancó el desfile. El carro alegórico fue muy admirado. Lo preparó la Asociación de Productores de Flores de Llano Grande de Cartago.
En total se utilizaron 35.000 flores naturales de 25 variedades, incluidas rosas, lirios, claveles, girasoles y margaritas.
El avance fue lento, muy lento. Durante casi dos horas los organizadores y policías tuvieron que lidiar con los muchos creyentes que quisieron ver lo más cerca posible la piedra donde se apareció la Virgen a Juana Pereira en 1635.
Romeros, aún
Como parte de la tradición de la “pasada”, ayer los agricultores acompañaron a la Virgen durante el trayecto, y al final vendieron sus productos a precio de costo.
Además, los miembros de la Asociación de Productores de Flores regalaron al público los capullos con que decoraron la carroza, como un recuerdo de la actividad.
Al parecer, quienes más disfrutaron de esta muestra de fe fueron los niños, quienes le gritaron saludos a la Virgen de Los Ángeles. Los más grandes optaron por una pequeña oración en silencio y una bendición.
Aunque la mayor afluencia de romeros a Cartago se dio entre el viernes y el sábado, ayer todavía se vieron peregrinos a orillas de la carretera vieja a Cartago.
Ya no estaban los puestos de seguridad, ni los socorristas, ni los vendedores ambulantes, ni la basura. Solo se percibía en el ambiente fe, mucha fe.