“Iba pasando frente a la torre (de control del aeropuerto Tobías Bolaños) a unos 500 pies (151 metros), cuando se le fue (a la avioneta) la potencia.
“Empezó a dar fallas, quise abortar, pero era imposible porque me faltaba pista y está el zanjón al fondo. Decidí dar vuelta, pero hubo un momento cuando (la avioneta) perdió toda la potencia. No había más...”.
Así relató Alcibiades Ortez Sarantes, de 47 años, piloto de la monomotor TI-ARU, los minutos previos a que la aeronave se precipitara –anteayer, a las 10:28 a. m.– sobre dos viviendas del barrio Cristal, en Lomas del Río, Pavas, San José.
El aviador ayer permanecía internado en el hospital México, donde se reponía de los golpes y pequeñas cortaduras. “Solo Dios pudo salvarme”, manifestó.
Este hombre narró que es el cuarto accidente que sufre en sus 27 años como piloto.
Dos percances ocurrieron en Nicaragua y dos en Costa Rica. El anterior sucedió hace dos años en Coto 47, cantón de Corredores, Puntarenas, cuando también en los controles de otra fumigadora cayó en una plantación de arroz.
Esfuerzo final
Ortez explicó que cuando supo que irremediablemente se venía a tierra hizo un esfuerzo final para evitar un golpe en seco contra la tierra.
“Ya no tenía nada de potencia, aunque el motor seguía funcionando. Entonces decidí venirme en picada, pero antes de caer traté de elevarme nuevamente. En esa maniobra se pierde velocidad, pero, qué va, el motor era muy pesado y siempre se vino de picada.
“Quiero aclarar que yo salí solo de la cabina, pues puede explotar. Lo que hice fue cortar el sistema eléctrico, me quité el cinturón, abrí la ventana y salí.
“Estaba encima del zinc cuando llegaron a ayudarme. Yo me iba a tirar del techo, pero no me dejaron”, relató Ortez.
El piloto explicó que la aeronave monomotor tenía aproximadamente un año de no volar, pero que desde hace un mes habían empezado a probarla. Agregó que el lunes, después de muchos chequeos, determinaron que estaba en perfectas condiciones y que era tiempo de probarla con un vuelo.
Alcibiades Ortez manifestó que la aeronave debía ser llevada a Chomes, provincia de Puntarenas, para dedicarse a las labores de fumigación en las fincas.
El otro afectado
Paralelamente, Burlan Germán Suazo, de 30 años, un discapacitado que se encontraba en una casa donde cayó la nave, también permanece internado y en condición estable en el hospital México.
Este hombre, quien no precisa muchos detalles del accidente, declaró que solamente se acuerda de haber ido a cocinar arroz... Cuando despertó estaba en el hospital.
Con la clavícula derecha fracturada y varias heridas en el cuerpo, Burlan, un nicaragüense con 13 años de vivir aquí, dio gracias a Dios por haber salido con vida en otro accidente, el tercero que sufre en los últimos cuatro años.