El elemento sorpresa fue el mejor aliado del joyero Mario Canizales, quien ayer a las 9:15 a. m. evitó un asalto a su establecimiento, en Guadalupe de Goicoechea, y detuvo a uno de los sospechosos, que resultó ser conocido de la policía.
Canizales se encontraba en la joyería del mismo nombre junto a dos empleados, cuando uno de los asaltantes ingresó armado y con pasamontañas. Con unos segundos de diferencia lo seguían otros dos hombres con subametralladoras AK-47 y afuera un "campana" los esperaba en un Toyota Tercel.
El malhechor, sin embargo, no esperó encontrarse a Canizales arma en mano, y como si fuera poco con un objeto parecido a un mazo con el cual lo golpeó en la cabeza.
Más allá del mostrador y sin que sus compañeros se dieran cuenta, el jefe del grupo, identificado como Jorge Rojas Pastrán, tuvo que forcejear con Canizales, y enfrentarse a balazos, como lo evidencian las marcas de proyectiles.
Los minutos se hicieron eternos para los que estaban afuera, pues mientras oían los balazos, Rojas no daba señales de huida.
"Yo oí un balazo, y luego vi a un hombre muy alto con pasamontañas que llevaba una ametralladora. Estaba como esperando al compañero, y uno que estaba en el carro le decía: ¡vamos, vamos, déjelo!", relató Manuel Solano, trabajador de una carnicería vecina.
Los tres asaltantes, finalmente, se resignaron a huir sin Rojas Pastrán, porque el joyero ya lo tenía desarmado y detenido.
La de ayer no fue la primera vez que Canizales se evita un asalto, pues, según sus vecinos, hace dos meses logró activar la alarma de la joyería antes de que los ladrones hicieran lo suyo.
Reencuentro
Al llegar a la escena, los agentes de asaltos del Organismo de Investigación Judicial no dudaron en reconocer a Rojas como un hombre con largo expediente.
De acuerdo con un jerarca policial, el detenido está vinculado con asaltos y robos de vehículos, hechos por los cuales está esperando juicio. Hace tres meses, sin embargo, se venció el plazo máximo de prisión preventiva que es de un año, y como no se pudo realizar el debate, Rojas fue puesto en libertad.
El había caído a fines de 1996 cuando fue descubierto en un taller mecánico en Alajuela, cuando aparentemente cambiaba números de motor a vehículos robados. Se le atribuyeron entonces cuatro asaltos ocurridos en un mismo día.
Otro asalto
Y otro atraco se dio a las 7:15 p. m. de ayer cuando tres individuos, que ocultaban sus caras con pasamontañas, asaltaron el Comercial Herrera, un abastecedor en Concepción de Tres Ríos, de donde se llevaron ¢250 mil, más pertenencias que les quitaron a clientes.
Al percatarse del asalto, los vecinos comenzaron a gritar pidiendo ayuda, por lo que los tres hombres huyeron del sitio disparando contra algunas casas.
El auto que usaron fue robado en el sector de Dulce Nombre de La Unión, y se encontró anoche en Guayabos, a tres kilómetros.
Jesús Herrera, uno de los hermanos socios del comercio, narró que los hombres, fuertemente armados, encañonaron a la cajera Rosibel Herrera -prima de él- y le ordenaron abrir la caja. En ese momento él estaba en el área de carnes, se acercó y percibió el problema por lo que procedió a entrgarles alrededor de ¢250 mil, según los cálculos de lo que ingresa en un día de trabajo como ayer.