
Sofía Bogantes Ledezma, jefa del servicio de Cardiología del Hospital México, denunció que un paciente de 67 años habría fallecido en el Hospital Monseñor Sanabria, de Puntarenas, porque lo dejaron en espera intencionalmente. Ante ello, la Gerencia Médica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ordenó una investigación urgente.
El paciente murió luego de que, en apariencia, no se le realizara un cateterismo de emergencia, necesidad que se alertó desde el miércoles 13 de mayo, un día después de su ingreso al centro médico puntarenense. Pereció el viernes 15 de mayo y, según la denuncia, su intervención estaba programada para el día siguiente: sábado 16.
Luego de que la jefa de Cardiología del Hospital México presentara la denuncia ante Marvin Palma Lostalo, gerente médico a. i. de la CCSS, Palma solicitó al director del Monseñor Sanabria, Randall Álvarez Juárez, una investigación preliminar y rendición de informe sobre el caso del paciente fallecido Víctor Rafael Torres Cordero.
“La doctora Bogantes traslada para conocimiento de este despacho el caso del señor Víctor Rafael Torres Cordero, quien falleció el día 15 de mayo de 2026 posterior a un cuadro de infarto agudo de miocardio y shock cardiogénico, señalando presuntas inconsistencias y situaciones graves relacionadas con la oportunidad de atención, coordinación del procedimiento de hemodinamia y la programación del cateterismo cardíaco indicado de manera urgente por la especialista tratante”, dice la solicitud emitida por Palma, de la cual La Nación tiene copia.
Este medio intentó conversar con la doctora Bogantes sobre la denuncia, pero ella argumentó que no se iba a referir al caso porque está en investigación.

En la denuncia presentada por Bogantes, la doctora narró que luego de que el paciente fue atendido en el Monseñor Sanabria por la cardióloga Jimena Araya Vargas, la especialista indicó la urgencia de realizarle un cateterismo.
En el expediente, Araya detalló el 13 de mayo a las 9:07 a. m.: “Se debe comentar STAT (urgente) para cateterismo de emergencia”.
El paciente ingresó al Monseñor Sanabria el martes 12 de mayo a las 5 p. m. Según la valoración efectuada el miércoles 13, el paciente tenía insuficiencia cardíaca congestiva (ICC) de causa coronaria y agua en los pulmones.
Este diario contactó a la doctora Jimena Araya para conocer más al respecto; sin embargo, declinó referirse al asunto: “No tengo conocimiento después de la valoración del paciente, comuníquese con la dirección médica del hospital Monseñor Sanabria”.
La denuncia señala que, aun con la indicación de cateterismo urgente, el doctor Gabriel Roberto Abarca Soto, coordinador de Radiología Intervencionista y Hemodinamia del hospital de Puntarenas, “no coordinó el procedimiento”.
Agrega que se habría procedido de esta manera con la intención de que la intervención se realizara el sábado 16 de mayo, tal y como se detalla en la programación de trabajo de ese día.
“El paciente falleció porque lo dejaron intencionalmente esperando, porque el fin de semana en jornada de pago excepcional de producción, el médico hemodinamista Víctor Alfaro Obando se ganaría ¢600.000 por concepto de jornada de pago excepcional de producción”, dice el documento enviado por la jefa de Cardiología del Hospital México al gerente médico de la CCSS.
Además, denunció que se bloqueó la sala de hemodinamia en la que personal del Hospital México suele realizar procedimientos a pacientes de centros médicos regionales de Liberia, San Carlos, Los Chiles, Nicoya y Quepos.
La Nación contactó al doctor Gabriel Abarca para consultar su posición frente a la denuncia, en la que se le menciona que no se coordinó el cateterismo y que la intervención se programó para un sábado con el supuesto fin de que otro médico ganara más dinero. No obstante, rechazó referirse al tema.
“Lo que podría decir es que, si hay una denuncia en donde me mencionan, primero tendría que recibir información formal con respecto a la misma y lo segundo es que eventualmente tendría que haber una investigación preliminar”, dijo Abarca. Insistió en que no está enterado de la apertura de una indagación y que no podría dar información.
Asimismo, este medio contactó al especialista en Cardiología Intervencionista y Hemodinamia, Víctor Alfaro Obando, para conversar sobre la denuncia en la que se menciona.
No obstante, tras reiteradas llamadas, un mensaje de WhatsApp y un correo enviado a dos direcciones electrónicas, no se ha tenido respuesta. En una de las comunicaciones por teléfono, una mujer aseguró que él estaba en consulta y que devolvería la llamada.
En la denuncia, la doctora Sofía Bogantes insistió en que el paciente falleció porque, aun cuando se informó de la necesidad del cateterismo urgente, el procedimiento se agendó para el fin de semana, lo que habría significado dejar al paciente “esperando infartado y con insuficiencia cardíaca por dos días”.
La hospitalización
El paciente llegó al Monseñor Sanabria, proveniente de Orotina, a las 5 p. m. del 12 de mayo. Su esposa Marjorie Murillo Orozco relató que un hermano lo llevó y que el adulto mayor, quien fue atendido en una clínica periférica en una primera instancia, había sufrido un infarto.

El médico de urgencias que le atendió en Puntarenas anotó, a las 6:45 p. m. del 12 de mayo, que los laboratorios evidencian datos de insuficiencia cardíaca congestiva. El 13 de mayo, la cardióloga Araya recomendó el cateterismo urgente.
El 14 de mayo, a las 7:03 a. m., la doctora de urgencias, Karina Sandoval González, anotó en el expediente que, el día 13, el paciente había sido valorado por cardiología y que se solicitó coordinar un cateterismo de emergencia con el Hospital México, el cual no fue posible.
En el expediente, la doctora anotó que se comunicó por celular con el coordinador de Hemodinamia, el doctor Gabriel Abarca, para valorar la opción de realizar una angiografía el 14 de mayo.
10 horas después, pasadas las 5 p. m. del jueves 14 de mayo, la doctora Estefany Gómez López anotó en el expediente que se le programaría al paciente una angiografía coronaria ese 14 de mayo. Se detalla que se haría por medio de la autorización de la metodología de pago excepcional.
“Lo anterior por cuanto el caso corresponde a una emergencia de hemodinamia”, escribió la doctora a las 5:57 p. m.
Pasadas las 9 p. m. de ese jueves, el paciente recibió maniobras de reanimación tras infartarse.
A la 1 a. m. del 15 de mayo, la doctora Candy Romero Ramírez anotó en el expediente que, a la 1:10 a. m., el paciente fue llamado a la sala de hemodinamia, pero a la 1:20 a. m., otro doctor de apellido Alvarado (no se cita el nombre) “hace una cancelación”, según la denuncia.
Horas después, a las 9 a. m. del viernes 15 de mayo, el paciente falleció.

La Nación llamó a Randall Álvarez, director del Hospital Monseñor Sanabria, pero la llamada no fue atendida. Mediante mensaje de WhatsApp se le solicitó un espacio para conversar sobre la investigación solicitada por el gerente médico de la CCSS.
Textualmente respondió: “Eso se dio en la época en la cual el doctor Díaz estaba de director a. i. Estamos en proceso de investigación”.
Este domingo 24 de mayo, este medio llamó de nuevo al director del Monseñor Sanabria para ampliar la información. Al no tener respuesta, se le volvió a escribir consultando, entre otra información, por qué se canceló al paciente el procedimiento programado para la madrugada del 15 de mayo, así como quién es el doctor Alvarado que lo canceló y en qué consistía el proceso.
También, se le consultó por los días y horarios en los que en ese hospital está habilitado el servicio de hemodinamia en el que se realizan los cateterismos; no obstante, no se obtuvo respuesta.
Este diario también le consultó al doctor Abarca Soto sobre los días en que funciona el servicio de hemodinamia. El profesional comentó que no podía dar declaraciones porque, si hay una investigación preliminar, no puede referirse a la misma.
Sobre la coordinación que no habría sido posible con el Hospital México, Douglas Montero, director de ese centro médico, comentó que no brindará declaraciones porque hay una investigación.
Esta no es la primera vez que la doctora Sofía Bogantes Ledezma denuncia afectaciones a pacientes. En abril del 2015, denunció que 141 pacientes habían fallecido en lista de espera de cateterismo. Luego, en marzo del 2018, dio a conocer que otras 130 personas más habían muerto entre entre su primera denuncia y la segunda.
Tras la primera denuncia, la CCSS tomó medidas cautelares contra la entonces jefa del servicio de Cardiología y la envió a trabajar al Hospital Nacional de las Mujeres. En el 2018, retornó a su trabajo en el Hospital México.

‘Nunca jamás pensé que fuera a fallecer’
Marjorie Murillo Orozco, esposa de Víctor Torres Cordero, comentó que su esposo llegó infartado al hospital puntarenense el martes 13. Ese día, lo llevó desde Orotina un hermano.
Murillo contó que el miércoles 14 supo, gracias a la una única vez que pudo hablar brevemente con una doctora, que el adulto mayor tenía agua en los pulmones, pero afirmó que esa comunicación fue cortante.
“Ningún médico nunca me dijo nada (del diagnóstico). Cuando quería conversar con la doctora, esperé y esperé y como andaba con los chiquitos, me tuve que venir porque me dijeron que ella tenía una emergencia”, dijo. Ella cría a cuatro nietos, y sostiene que don Víctor era su ayuda idónea.
La señora añadió: “Todo era muy cortante, yo decía ‘¿acaso tienen un animal aquí?’”.
Murillo contó que el único día en que pudo ver a su esposo no percibió nada anómalo, aunque aseguró que tampoco recibió una comunicación oficial con un diagnóstico o los pasos a seguir por parte de médicos del hospital. Supo que su pareja necesitaba un cateterismo y que “eso se hacía en el Hospital México” porque un pariente de un familiar suyo trabaja en el centro médico y eso fue lo que pudo averiguar.
El jueves 14, la señora visitó a su marido a las 3 p. m., pero no la dejaron ingresar porque no había visita para emergencias, área en la que permanecía don Víctor. Nunca más volvió a ver a su esposo con vida.
La señora agregó: “Nunca jamás imaginé que fuera a fallecer”, comentó.

Lo solicitado por el gerente médico
En el documento enviado por Marvin Palma, gerente médico a. i. de la CCSS, al director del Monseñor Sanabria, el doctor le hizo varias solicitudes.
Escribió que “ante la gravedad de los hechos descritos por Bogantes”, solicitaba, entre otras cosas, un análisis cronológico de la atención del paciente, la verificación de la coordinación efectuada para el procedimiento de hemodinamia y cateterismo cardíaco, la identificación de los funcionarios participantes en la toma de decisiones clínicas y administrativas y un informe sobre las acciones tomadas por el hospital tras la recepción de la nota el 19 de mayo. La información debe entregarse a la gerencia médica el 26 del mismo mes, cuando se cumplan los cinco días hábiles concedidos para la realización de lo solicitado.
Cuando se tuvo conocimiento del caso, La Nación conversó con el gerente médico el miércoles 20 de mayo. Ese día, afirmó que el caso estaba en investigación, el jueves se le volvió a consultar sobre un avance y comentó que aún no había recibido información del hospital puntarenense.
Este lunes 25, Palma comentó que la investigación continúa y que hasta ahora no le han desarrollado ninguna respuesta.
