Su casa está en peligro. Póngase al día con el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU). Ese es el lema de una campaña que empezará esa institución el mes entrante para eliminar el 62 por ciento de morosidad que la afecta.
De acuerdo con el presidente ejecutivo del INVU, Alexander Salas, hay 13.000 familias (de un total de 21.000) a quienes se les hizo un préstamo complementario para vivienda de interés social y dejaron de cancelar sus cuotas, en algunos casos desde hace 30 meses.
Esto ha significado para el INVU dejar de percibir ¢1.500 millones, los cuales se utilizarían en más programas de vivienda de interés social. "No queremos llegar a extremos pero si los deudores no se ponen al día, vamos a hacer cobros judiciales y remates de casas", explicó el jerarca.
Antes de tomar esa medida, agregó, a estas familias se les dará la oportunidad de llegar a un arreglo de pago en condiciones ventajosas. Cancelarán un 20 por ciento de la deuda y continuarán pagando puntualmente las cuotas acumuladas, más las correspondientes a cada mes.
"Esto es ventajoso porque antes se les pedía un 50 por ciento", afirmó Salas. Para hacer el arreglo se dará un mes de tiempo a partir de una notificación de pago administrativo. Las notificaciones las entregará desde el 1° de julio una empresa contratada para ello con un costo de ¢1 millón.
La morosidad siempre ha atacado al INVU, según Salas, aunque no en porcentajes más bajos.
"El problema se originó en que el programa de Compensación Social se le ofreció a muchos para cancelar esos créditos, pero cuando cerró no se les había aprobado la solicitud por lo que deben asumir la deuda. Nosotros nos encargamos solo de los casos que sí llegaron a aprobarse", indicó el funcionario.
Liliana Arrieta, de la Defensoría de los Habitantes, reconoció la autoridad legal del INVU para rematar las casas, pero cuestionó sus metas, por cuanto esas personas volverían a los cinturones de miseria que el sistema de vivienda social busca eliminar.
Salas detalló que cabe la posibilidad de hacer arreglos especiales en algunos de esos casos, si la situación socioeconómica en realidad lo amerita.
Sobre por qué la entidad permitió llegar a este grado de morosidad, el funcionario justificó que la insistencia no rindió los frutos esperados. "Aquí la morosidad siempre ha sido alta pero se ha intentado no llegar a hacer remates", aseveró Salas.